lunes, 7 de septiembre de 2026
 
     
El Gobierno no suma a la UCR pero dialoga con aliados

La Casa Rosada descarta incorporar al radicalismo como partido a la mesa con el PRO, aunque mantiene contacto con dirigentes afines.



Con la mira puesta en la reelección de Javier Milei en 2027, el Gobierno nacional avanza en la construcción de alianzas electorales, pero traza una línea clara respecto a la Unión Cívica Radical: no la incorporará formalmente a la mesa de negociación que mantiene con referentes del PRO. Sí, en cambio, sostiene conversaciones individuales con dirigentes radicales que muestran afinidad con la gestión libertaria. Mientras los primos Menem se reúnen con Diego Santilli y con los diputados del PRO Cristian Ritondo y Fernando De Andreis, La Libertad Avanza tiende puentes de manera paralela con referentes radicales cercanos a la Casa Rosada. El principal obstáculo para incorporar a la UCR como estructura es la presencia del senador Martín Lousteau, una de las voces más críticas del oficialismo dentro del partido. Fuentes del armado electoral fueron directas al respecto: la UCR es un partido que también incluye a los seguidores de Lousteau, lo que hace inviable un acuerdo institucional. Aunque existan conversaciones puntuales, hay sectores internos del radicalismo que no tienen intención de cerrar filas con el espacio gobernante. En ese contexto, el presidente de la UCR, Leonel Chiarella, salió a plantear durante una recorrida por la Patagonia la necesidad de construir una alternativa política nacional que supere la grieta. Reivindicando los valores de Arturo Illia y Raúl Alfonsín, Chiarella llamó a edificar una propuesta propia alejada de los extremos del sistema político actual. Desde el oficialismo, la respuesta fue tibia pero no agresiva. Un funcionario señaló que el Gobierno mantiene diálogo con todos, aunque priorizará a quienes compartan sus posiciones. Pese al distanciamiento con Lousteau, el Ejecutivo mantiene contacto con figuras radicales como los exdiputados Rodrigo De Loredo y Martín Berhongaray, y los senadores Daniel Kroneberger y Maximiliano Abad. También con gobernadores del espacio: Alfredo Cornejo en Mendoza y Leandro Zdero en Chaco son los dos mandatarios con quienes el oficialismo cree más factible avanzar en un entendimiento electoral. Distinto es el panorama con otros gobernadores radicales. Maximiliano Pullaro en Santa Fe y Carlos Sadir en Jujuy, aunque mantienen una relación cordial con la administración nacional, no visualizan viable un acuerdo bajo el sello de La Libertad Avanza. En cambio, podrían explorar una modalidad de competencia diferenciada pero sin confrontación abierta. El vínculo con los hermanos Valdés en Corrientes es el más complejo. En las elecciones legislativas de 2025 parecía posible un acuerdo conjunto, pero sobre el final los Valdés rechazaron la propuesta y optaron por listas propias. El senador Gustavo Valdés reconoció que aún no existe un canal de diálogo político formal con La Libertad Avanza, aunque destacó que la llegada de Santilli a la jefatura de Gabinete abrió cierta sintonía personal, dado el vínculo que lo une con él desde hace años. Un gesto que el Gobierno valoró positivamente fue el de Zdero, cuya provincia aprobó la eliminación de las elecciones primarias abiertas, simultáneas y obligatorias. La medida fue recibida con entusiasmo en la Casa Rosada, donde el debate sobre la reforma electoral gana cada vez más espacio en la agenda política.
   
     
 
 
 
 
 
 
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