domingo, 6 de septiembre de 2026
 
     
El PRO juega su futuro en CABA en 2027

El partido amarillo lleva dos décadas gobernando Buenos Aires, pero llega a la próxima campaña debilitado y con tensiones internas.



A fines de 2007, un joven Mauricio Macri protagonizaba una escena calculada al milímetro: saltaba un bache en el sur porteño con camisa celeste y bigote pronunciado. Era una jugada de marketing que ya le había funcionado antes, cuando ganó una banca como diputado nacional. Nadie hablaba todavía de redes sociales, pero la imagen viajó sola. Casi veinte años después, el partido que ese hombre fundó controla un aparato estatal de proporciones enormes: un presupuesto anual que supera los 17 billones de pesos, decenas de organismos, empresas con contratos millonarios y una influencia considerable sobre el Poder Judicial porteño. Sin embargo, llega a las elecciones de 2027 con todas las alarmas encendidas. El PRO gobierna la Ciudad de Buenos Aires de forma ininterrumpida desde hace dos décadas. Pasaron dos mandatos de Mauricio Macri, dos de Horacio Rodríguez Larreta y el actual de Jorge Macri. Pero nunca antes el partido amarillo había enfrentado una campaña electoral desde una posición tan comprometida. La derrota en las legislativas de mayo de 2025 fue un golpe duro: La Libertad Avanza se impuso con Manuel Adorni como candidato y el peronismo quedó segundo, relegando al PRO al tercer escalón. Un dirigente del partido lo resumió sin rodeos: "Estamos mal, en terapia intensiva". Esa derrota obligó al jefe de Gobierno porteño a replantear la estrategia de gestión. Los cambios implementados mejoraron la imagen de la administración según las encuestas internas, pero también generaron tensiones. La relación entre Jorge Macri y su primo Mauricio se deterioró de manera visible. Ambos coincidieron el 13 de agosto en un acto en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, pero un dirigente que conoce la interna desde adentro aseguró que hoy "no hay relación" entre ellos. "Son cuestiones personales y de disputa por quién conduce", graficó. Lo que está en juego es concreto y de enorme peso institucional. El PRO administra una estructura que incluye subsecretarías, direcciones generales, miles de cargos y seis secretarías transversales. A eso se suman organismos descentralizados como el Banco Ciudad, Autopistas Urbanas S.A., Subterráneos de Buenos Aires, el Instituto de Vivienda de la Ciudad, la Lotería de la Ciudad y la Corporación Antiguo Puerto Madero, entre otros. Uno de esos organismos tiene una historia particular. Autopistas Urbanas S.A., que gestiona 50 kilómetros de autopistas con concesión hasta 2049, estuvo conducida durante casi dos décadas por Carlos María Frugoni, designado por el propio Mauricio Macri en 2007. En 2015, el organismo de auditoría de la Ciudad presentó una denuncia contra él y otros funcionarios por presuntas irregularidades en la licitación del Paseo del Bajo. Frugoni dejó el cargo en marzo de 2025. En enero de 2026, el presidente Javier Milei lo designó al frente de la Secretaría de Coordinación de Infraestructura de la Nación, pero en abril de ese año renunció luego de que se conociera públicamente que poseía siete propiedades en Miami que no había declarado ante los organismos de control anticorrupción. Los inmuebles habían sido adquiridos entre 2020 y 2022. Más allá del Ejecutivo, la disputa por el poder porteño también se libra en la Legislatura. La semana pasada se realizaron negociaciones tensas para designar autoridades en los organismos de control. Hubo cruces encendidos entre dirigentes peronistas y el representante del sector vinculado a Daniel Angelici. La Cámpora terminó sin ningún cargo. Como resultado, quedaron designados Martín López Zavaleta como Fiscal General del Ministerio Público Fiscal y la peronista María Rosa Muiños renueva al frente de la Defensoría del Pueblo. Los cargos adjuntos fueron a parar al radical Carlos Antonio Palmiotti, propuesto por el entorno de Angelici, y a la macrista Silke Mayra Arndt.
   
     
 
 
 
 
 
 
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