sábado, 5 de septiembre de 2026
 
     
Malvinas, Antártida y el rol de Ushuaia

Un exembajador en Londres propone integrar Malvinas a una estrategia mayor sobre el Atlántico Sur con infraestructura, energía y presencia antártica.



La disputa por Malvinas no debería seguir siendo tratada como un problema diplomático aislado. Esa es la postura de Carlos Sersale, quien ocupó el cargo de embajador argentino en el Reino Unido y también dirigió el Instituto del Servicio Exterior de la Nación. En una reciente entrevista, el exfuncionario planteó que el país necesita una estrategia integral que abarque el Atlántico Sur en su conjunto, incorporando la plataforma continental, Tierra del Fuego, la Antártida y los recursos energéticos de la región. Sersale destacó que, por primera vez, un presidente argentino encuadró la cuestión Malvinas dentro de ese contexto más amplio, lo cual abre la puerta a pensar políticas de largo plazo que no dependan únicamente de las negociaciones con Londres. En su visión, el país debe construir presencia concreta y capacidades reales en el territorio para ampliar sus márgenes de acción soberana. Uno de los puntos más relevantes de su análisis es el rol que podría cumplir Ushuaia como plataforma logística para la actividad antártica. La ciudad fueguina, según el exdiplomático, tiene condiciones para convertirse en un nodo estratégico no solo para las operaciones argentinas, sino también para los países que mantienen bases en el continente blanco. Si todas esas naciones comenzaran a apoyarse logísticamente en Ushuaia, sostuvo, el beneficio geopolítico y económico para la Argentina sería enorme. En esa línea, valoró el proyecto de Base Naval Integrada de Ushuaia, que contempla la participación conjunta de las tres Fuerzas Armadas. Remarcó que esa integración resulta indispensable para garantizar el acceso a las bases argentinas en la Antártida durante todo el año. Ante la posibilidad de que Estados Unidos colabore en el proyecto, Sersale fue claro: la conducción operativa debe quedar en manos argentinas. Admitió que puede haber cooperación y apoyo logístico extranjero, pero insistió en que el control tiene que ser nacional. El exembajador también vinculó esa infraestructura con el potencial energético de la región. Señaló que la cuenca de hidrocarburos patagónica no termina en Neuquén, sino que se extiende hasta la Isla de los Estados, por lo que cualquier estrategia de desarrollo energético debe contemplar a Tierra del Fuego y a la Patagonia como una unidad. Respecto al proyecto Sea Lion, la iniciativa de explotación petrolera offshore vinculada a las islas, Sersale relativizó su peso económico para los habitantes de Malvinas. Argumentó que la principal fuente de ingresos de las islas sigue siendo la pesca, y que la relevancia real de ese proyecto hay que analizarla en clave geopolítica, considerando la competencia global por recursos estratégicos. En ese sentido, advirtió que el Atlántico Sur podría ganar protagonismo creciente en la disputa entre las grandes potencias por petróleo, minerales críticos y rutas marítimas. Mencionó la rivalidad entre Estados Unidos y China, el creciente interés sobre el Ártico y Groenlandia, y sugirió que, en ese contexto, el Atlántico Sur terminará siendo una prioridad para las potencias mundiales. Para la Argentina, entonces, consolidar su presencia en esa región no es solo una cuestión de soberanía histórica, sino también de posicionamiento estratégico frente al mundo que se viene.
   
     
 
 
 
 
 
 
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