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| viernes, 4 de septiembre de 2026 |
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Santilli toma control del Correo Argentino
El organismo estatal es clave para la logística electoral de 2027 y quedará en manos de un especialista en procesos de votación.
El presidente Javier Milei decidió hacer cambios en la conducción del Correo Argentino. Removió a Camilo Baldini de la presidencia de la empresa estatal y colocó en su lugar a Adrián González, quien hasta ahora encabezaba el Instituto de Gestión Electoral de la Ciudad de Buenos Aires. El movimiento es leído en el ambiente político como una jugada del jefe de Gabinete Diego Santilli, quien de esta manera extiende su influencia sobre un organismo que depende de su área y que tiene un papel decisivo en la organización de los comicios nacionales de 2027.
González es abogado egresado de la Universidad de Buenos Aires y tiene un posgrado en Derecho Electoral realizado en España. Su carrera estuvo siempre ligada al mundo de la administración electoral: fue asesor de la Dirección Nacional Electoral, ocupó funciones durante la gestión de María Eugenia Vidal en la provincia de Buenos Aires y ya había pasado antes por el propio Correo Argentino, donde estuvo al frente del área de Servicios Electorales. Jorge Macri lo propuso para dirigir el organismo electoral porteño y la Legislatura de la Ciudad lo avaló en junio de 2024. También fue apoderado de la lista de Horacio Rodríguez Larreta en la interna de Juntos por el Cambio de 2023, lo que lo inscribe claramente en el espacio del PRO.
Junto a González asumirá como CEO Bruno Finiello, economista con una extensa trayectoria en el sector privado, con paso por empresas como Accenture y Cencosud, y experiencia en el Estado a través de Aerolíneas Argentinas. Su perfil está orientado a la logística, la transformación operativa y la modernización de procesos.
El Correo Argentino no es una empresa estatal más en contexto electoral. Es el operador logístico exclusivo de todas las elecciones nacionales. A través de su área especializada, planifica y ejecuta el traslado de urnas, la distribución de padrones, el armado de cuartos oscuros, la entrega de materiales a las autoridades de mesa y la transmisión de telegramas de escrutinio en cada rincón del país. En las elecciones primarias de 2023, por ejemplo, la empresa desplegó más de 106.000 urnas en cerca de 17.500 locales de votación, movilizando una flota de más de 16.000 vehículos —que incluyó lanchas y mulas en zonas de difícil acceso— y la participación de más de 77.000 trabajadores. La magnitud de esa operación da una idea del peso que tiene la empresa en el engranaje democrático.
El propio Gobierno reconoció semanas atrás que frenó el proceso de concesión del Correo justamente por el rol que la empresa debe cumplir en los próximos comicios. El Código Electoral asigna funciones específicas a sus empleados en la recepción, custodia y traslado de urnas, documentación y telegramas, tareas que requieren preparación con varios meses de anticipación.
Baldini había llegado a la presidencia de la empresa el 27 de diciembre de 2023, en los primeros días del gobierno libertario, en una designación que sorprendió por su perfil: el contador platense tenía una larga historia dentro del Correo ligada al peronismo. Había ingresado en 2012 como gerente de Abastecimiento, fue CEO durante la segunda presidencia de Cristina Fernández de Kirchner a partir de 2014 y volvió en enero de 2020 durante la administración de Alberto Fernández. Pese a ese historial, Milei lo confirmó en el cargo y le encargó un plan de reducción de personal y achique estructural. Durante su gestión, más de 4.000 empleados dejaron la empresa, que contaba con una planta de alrededor de 16.800 trabajadores. Baldini sobrevivió a cuatro jefes de Gabinete distintos hasta que finalmente Milei decidió hacer el cambio. Su salida se formalizó a través de una carta que el propio funcionario hizo circular entre el personal de la compañía.
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