jueves, 3 de septiembre de 2026
 
     
Llegan más F-16 y negocian compra de Black Hawk

Seis nuevos cazas daneses arribarán en septiembre, mientras el Ejército avanza en la adquisición de helicópteros modernos.



La Fuerza Aérea argentina recibirá una segunda remesa de cazas F-16 durante la segunda quincena de septiembre. Se trata de seis aeronaves provenientes de Dinamarca: cuatro monoplazas F-16AM y dos biplazas F-16BM, que realizarán paradas técnicas en España y Brasil antes de tocar suelo argentino. Para cruzar el Atlántico, contarán con el apoyo de aviones cisterna KC-135 Stratotanker de la Fuerza Aérea estadounidense, el mismo esquema de reabastecimiento en vuelo que se utilizó cuando llegó el primer lote, en diciembre de 2025. Con esta incorporación, la Argentina sumará 12 F-16 en total a su flota operativa. Todo se enmarca en el programa Peace Condor, un acuerdo firmado en abril de 2024 con la Real Fuerza Aérea de Dinamarca por el que el país adquirió 24 cazas F-16 A/B MLU con entregas escalonadas previstas hasta 2028. Sin embargo, el ritmo actual de incorporaciones podría permitir completar la dotación antes de lo estipulado, hacia finales de 2027, según estimaciones de analistas especializados en defensa. Mientras se terminan las obras de adecuación en la VI Brigada Aérea de Tandil, que será la base definitiva de estos aviones, el Área Material Río Cuarto, en Córdoba, funcionará como asentamiento operativo transitorio. En paralelo, el Ejército avanza en negociaciones para sumar helicópteros UH-60L Black Hawk antes de que cierre el año. Aunque todavía no hay fechas, cantidades ni montos definidos, desde el Gobierno confirmaron que la intención es modernizar la flota rotativa. Estos equipos reemplazarían de manera gradual a los veteranos Bell UH-1H Huey, que llevan más de medio siglo en servicio. La hoja de ruta de estas adquisiciones se delineó en marzo de 2026, cuando el ministro de Defensa, Daniel Presti, viajó a Washington y se reunió en el Pentágono con funcionarios del área de seguridad del gobierno estadounidense. En ese encuentro, además de los Black Hawk, Presti planteó la necesidad de incorporar carros blindados Stryker y tecnología para proteger infraestructura crítica ante ciberataques. El esquema conceptual que guía estas negociaciones ya no apunta a un conflicto bélico convencional con países vecinos, sino a lo que se denomina guerra híbrida: amenazas sobre puertos, gasoductos, centrales nucleares o yacimientos estratégicos como los de Vaca Muerta. En ese contexto, la Argentina forma parte del llamado Escudo de las Américas, y Washington considera a Buenos Aires un socio clave en el hemisferio, especialmente por sus recursos energéticos, su posición sobre el Atlántico Sur y la proximidad al estrecho de Magallanes. El vínculo con Estados Unidos atraviesa un momento que el propio Gobierno argentino describe como el más cercano en décadas. El secretario del Tesoro norteamericano, Scott Bessent, afirmó recientemente que la Argentina está liderando una oportunidad histórica en el hemisferio occidental. A esto se suma que el presidente Donald Trump abrió la puerta a revisar el histórico respaldo de Washington al Reino Unido en la disputa por las Islas Malvinas, un gesto que la Casa Rosada atribuye directamente al actual alineamiento bilateral.
   
     
 
 
 
 
 
 
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