miércoles, 2 de septiembre de 2026
 
     
Tipos de dólar en Argentina

Guía completa sobre las distintas cotizaciones del mercado cambiario.



El mercado cambiario argentino presenta diversas modalidades para acceder a la divisa estadounidense, cada una con sus propias características y regulaciones. Entender las diferencias entre cada tipo resulta fundamental para quienes buscan operar con moneda extranjera. Por un lado, existe el dólar que circula por canales no oficiales, conocido popularmente como blue. Esta variante opera por fuera del sistema financiero regulado y su cotización suele diferir significativamente de los valores establecidos por las autoridades monetarias. En el otro extremo, el dólar oficial es aquel que se adquiere a través del sistema bancario habitual o en casas de cambio habilitadas por el Estado, con un límite mensual de cien dólares en efectivo para personas físicas. Quienes realizan gastos en moneda extranjera mediante tarjetas de crédito o débito se encuentran con otra variante: el llamado dólar tarjeta. Este surge de sumarle al valor oficial un treinta por ciento adicional en concepto de anticipo del impuesto a las Ganancias. Esta alícuota se aplica a cualquier transacción realizada en el exterior, ya sea en viajes, compras internacionales o suscripciones a plataformas digitales de entretenimiento como servicios de streaming de música y video. El horario habilitado para comprar y vender divisas en el sistema formal va de las diez de la mañana a las tres de la tarde en días hábiles bancarios, aunque varios bancos ampliaron ese rango horario para las operaciones realizadas a través de sus plataformas digitales de homebanking. También existen modalidades más sofisticadas para acceder al dólar. El denominado MEP permite obtener divisas mediante la compra y venta de títulos públicos o acciones dentro del mercado local, y puede realizarse desde las plataformas digitales de los bancos o brokers habilitados. Por su parte, el dólar contado con liquidación funciona de manera similar pero con una diferencia clave: los activos comprados en el mercado doméstico se venden en mercados del exterior, lo que permite transferir fondos fuera del país. Esta última opción es utilizada principalmente por empresas e inversores institucionales que buscan girar divisas al extranjero.
   
     
 
 
 
 
 
 
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