martes, 1 de septiembre de 2026
 
     
Catalán va por la gobernación de Tucumán

El dirigente libertario lanzó su candidatura con un programa de reducción del gasto político, reforma tributaria y reorganización del Estado provincial.



Lisandro Catalán formalizó su candidatura a gobernador de Tucumán y comenzó a trazar los lineamientos centrales de su propuesta para la provincia. El referente de La Libertad Avanza presentó un documento programático orientado a reducir el gasto político, modificar la estructura tributaria y reorganizar la administración pública tucumana. El candidato libertario fue contundente al momento de evaluar la situación actual de la provincia. Sostuvo que Tucumán requiere un cambio profundo luego de más de cuatro décadas de predominio peronista, con una sola interrupción de cuatro años. A su juicio, el deterioro institucional y económico se viene agravando desde principios de siglo. Uno de los puntos más fuertes de su diagnóstico apunta directamente al costo del poder legislativo provincial. Según Catalán, la Legislatura tucumana es la más cara del país en términos relativos: mientras que en el resto de las provincias el gasto legislativo representa en promedio el 1,1% del presupuesto, en Tucumán ese número trepa al 4%. Además, señaló que ese costo equivale a casi la mitad de todo lo que gasta la provincia en seguridad. El dirigente aclaró que su crítica no está dirigida a los trabajadores estatales que sostienen servicios esenciales como la salud, la educación o la seguridad, sino a la estructura política que, según él, consume recursos de manera desproporcionada. Afirmó que médicos, policías y docentes trabajan en condiciones muy precarias, y que su propuesta apunta a achicar la planta política, no a perjudicar a quienes prestan servicios básicos a la ciudadanía. La presión tributaria es otro eje central de su programa. Catalán señaló que Tucumán tiene la segunda carga fiscal más elevada del país, solo superada por Misiones, con una alícuota de Ingresos Brutos que ronda el 13%. Para el candidato, ese nivel de presión impositiva hace prácticamente inviable la llegada de inversiones a la provincia. En ese contexto, comparó a Tucumán con las vecinas Salta y Jujuy, que a su entender lograron desarrollar sectores productivos y turísticos con proyección exportadora. Mencionó el turismo, la vitivinicultura y el tabaco como ejemplos de actividades que generan divisas en esas provincias, mientras que Tucumán, según su visión, quedó limitada a un turismo de alcance puramente local. Otro dato que utilizó para ilustrar el desequilibrio presupuestario es la distribución del gasto: el 96% de los recursos provinciales se destina al pago de salarios, dejando apenas un 4% para inversión en infraestructura y capital. Contrastó esa cifra con Santiago del Estero, que destina el 25% a gastos de capital, y Salta, que llega al 20%. A esto se suma una denuncia por falta de transparencia. Catalán indicó que la provincia no cuenta con una ley de acceso a la información pública, lo que impide conocer con exactitud cuántos empleados tiene la Legislatura. Estimó que la cifra podría oscilar entre tres mil y diez mil personas, sin que existan datos oficiales verificables. En el plano político, el candidato descartó cualquier tipo de acuerdo con el oficialismo y apuntó directamente contra el gobernador Osvaldo Jaldo y el exgobernador Juan Manzur, a quienes identificó como los principales responsables del deterioro que describe. También cuestionó a la oposición tradicional, a la que acusó de haber guardado silencio ante irregularidades que, según él, eran de público conocimiento. Catalán confía en que el clima político de Tucumán es propicio para el crecimiento de La Libertad Avanza. Trazó un paralelo con el proceso que llevó a Javier Milei a la presidencia y sostuvo que el electorado tucumano está atravesando un hartazgo creciente con la dirigencia política de siempre.
   
     
 
 
 
 
 
 
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