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| lunes, 31 de agosto de 2026 |
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La UCR bonaerense busca su lugar ante 2027
La posible alianza entre el PRO y Milei reaviva el debate interno radical sobre si pegarse al oficialismo nacional o al peronismo de Kicillof.
Las negociaciones en curso entre La Libertad Avanza y el PRO para construir una alianza electoral de cara a 2027 volvieron a sacudir las aguas dentro de la Unión Cívica Radical en la provincia de Buenos Aires. El escenario se complica aún más porque todo indica que Diego Santilli será el principal candidato opositor en el distrito, lo que obliga al centenario partido a definir con quién se para en la cancha.
El radicalismo bonaerense acaba de cerrar su propia disputa interna con la llegada de Emiliano Balbín a la presidencia partidaria, en un acto celebrado en el Club Atenas. En esa ocasión, Balbín fue claro respecto al camino que visualiza: antes de pensar en alianzas, el partido debe recuperar peso propio e identidad. Con su asunción quedó atrás, al menos en las formas, el enfrentamiento entre el sector de Maximiliano Abad y el espacio Evolución, que a nivel nacional conduce Martín Lousteau. Un grupo menor, sin embargo, decidió no sumarse al acuerdo y conformó una corriente propia llamada Construir, referenciada con Miguel Fernández.
Cada vez que se les pregunta a los dirigentes radicales sobre su estrategia para las próximas elecciones, la respuesta es casi idéntica: están trabajando para fortalecer la estructura en toda la provincia. Hablan de presentar candidatos a intendente en los 135 municipios y hasta mencionan la posibilidad de lanzar un candidato propio a gobernador. Sin embargo, en los pasillos y las conversaciones reservadas, las diferencias emergen con claridad. Hay quienes reconocen en voz baja que será muy difícil que el partido logre una política de alianzas unificada.
El sector de Evolución tiene en Pablo Domenichini a su principal referente bonaerense. Fueron ellos quienes impulsaron la iniciativa conocida como Somos Buenos Aires durante las legislativas del año pasado, apostando por un espacio de centro que no logró prosperar ante la fuerte polarización del electorado. Aun así, ese sector no abandona la ilusión de construir una alternativa intermedia, alimentada por las encuestas que muestran dificultades para Milei y el surgimiento de figuras que coquetean con la candidatura presidencial por fuera de los bloques principales.
No obstante, la mecánica electoral bonaerense, que no contempla segunda vuelta, empuja a parte de la oposición hacia la unidad. Desde Evolución son categóricos en señalar que no se sumarán a La Libertad Avanza. Esa convicción los acerca paradójicamente a Construir, el mismo sector con el que no lograron ponerse de acuerdo para renovar las autoridades partidarias. Una alianza con el peronismo tampoco está descartada de plano.
Desde el ala ligada a Abad, en cambio, la lectura es distinta. Señalan que el adversario natural del radicalismo es el peronismo y que ningún intendente radical querrá aparecer junto a Kicillof. Además, cuestionan el valor político real del partido si en la última elección apenas rozó el cinco por ciento de los votos. En ese sector creen que una vez que Santilli quede confirmado como el candidato del Gobierno nacional, arrastrará a la gran mayoría de los intendentes de la oposición.
Los plazos que manejan ubican la definición de alianzas entre diciembre y enero, y anticipan que será una decisión institucional del partido. El antecedente reciente preocupa: el año pasado cada sector negoció por su cuenta y el sello de la UCR no figuró en las boletas por primera vez desde el retorno de la democracia.
En cuanto a la candidatura a gobernador, el único dirigente que se mueve con ese perfil es el diputado Pablo Juliano, quien llegó al Congreso junto a Facundo Manes y cuyo mandato vence el año próximo.
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