domingo, 30 de agosto de 2026
 
     
Natalidad en caída libre desde 2012

Los nacimientos bajaron 47% en doce años y la tendencia empezó mucho antes de la legalización del aborto, según datos oficiales.



La natalidad en Argentina volvió al centro del debate público después de que el presidente Javier Milei vinculara la caída en los nacimientos con la legalización del aborto durante una conferencia internacional. El mandatario afirmó que el país no alcanza la tasa de reposición poblacional y que eso tendrá consecuencias graves para el sistema previsional y el crecimiento económico. Sin embargo, los números oficiales cuentan una historia diferente. Según información del Registro Nacional de las Personas, la tasa de natalidad nacional comenzó a descender de manera sostenida en 2012, ocho años antes de que se sancionara la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, aprobada en diciembre de 2020. Los datos del Ministerio de Salud confirman la misma tendencia: la baja no es un fenómeno reciente ni puede atribuirse a una sola causa. En 2024, último año con cifras disponibles, se registraron 402.474 nacimientos en todo el país. Ese número representa una caída del 10,8% respecto al año anterior, la mayor baja interanual de los últimos tiempos, y un descenso del 47% en comparación con los nacimientos de 2012. La tasa bruta de natalidad, que mide los nacidos vivos por cada mil habitantes, cayó de 19 en 2012 a apenas 9 en 2024, el valor más bajo de los últimos años. Este indicador se calcula dividiendo el total de nacidos vivos en un año por la población total estimada a mitad de ese mismo período, y multiplicando el resultado por mil. Entre 2011 y 2013, la variación interanual de los nacimientos no superó el 1%. Hubo un leve repunte en 2014, cuando trepó al 3,4%, pero desde entonces el descenso fue constante hasta alcanzar el piso actual. Lo llamativo es que este fenómeno no es exclusivo de Argentina. A nivel global, las tasas brutas de natalidad vienen cayendo en casi todas las naciones. Según los registros históricos de las Naciones Unidas, que compilan datos desde 2010 para 195 países, solo tres muestran un aumento en los últimos 15 años: Alemania, Singapur y Uzbekistán. En el resto del mundo, las variaciones porcentuales entre 2010 y 2025 son negativas sin excepción. Paralelamente, Argentina sigue creciendo en términos poblacionales, aunque a un ritmo menor. Esa combinación de más habitantes y menos nacimientos genera una presión creciente sobre el sistema previsional. Hoy hay 12,8 millones de trabajadores activos que sostienen una base de jubilados y pensionados cada vez más amplia. En los años setenta, la expectativa de vida rondaba los 67 años; en 2024 llegó a 77, según datos oficiales, lo que amplía el período en que las personas perciben beneficios previsionales. A ese escenario se suma una informalidad laboral del 43,2%, que reduce aún más los aportes al sistema. La combinación de menos nacimientos, una población que envejece y un mercado de trabajo con casi la mitad de sus trabajadores en negro configura un desafío estructural de largo plazo para las finanzas públicas y el bienestar social del país.
   
     
 
 
 
 
 
 
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