domingo, 30 de agosto de 2026
 
     
Lacunza quiere ir solo en 2027 y defender las PASO

El economista del PRO rechazó cualquier acuerdo con el partido de Milei y pidió que sea la gente quien defina entre las opciones políticas.



Hernán Lacunza volvió a plantarse con firmeza frente a quienes dentro del PRO impulsan un acercamiento electoral con La Libertad Avanza. El ex ministro de Economía dejó en claro que su partido debe presentarse por separado en las elecciones de 2027 y ratificó además su intención de competir por la presidencia dentro de la fuerza fundada por Mauricio Macri. En declaraciones públicas recientes, Lacunza marcó distancia de la estrategia que analiza una parte de la dirigencia amarilla, que viene evaluando algún tipo de entendimiento con el oficialismo de cara a los próximos comicios. Para el economista, ese camino es equivocado: la sociedad necesita tener alternativas reales y diferenciadas, no una oferta política que se cocine entre cúpulas antes de que los ciudadanos puedan opinar. 'Hay que ir separados, porque hay que ofrecerle a la sociedad alternativas', sostuvo, en una frase que resume su posición sobre el debate que viene sacudiendo al partido desde hace meses. Según su visión, la competencia no debilita a la oposición sino que la fortalece, porque obliga a los dirigentes a mejorar sus propuestas y a afinar sus liderazgos. 'Nuevas voces nos van a obligar a competir, nos van a obligar a ser mejores', agregó. En esa misma línea, salió en defensa del sistema de Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias. Para Lacunza, el esquema electoral vigente ya contempla etapas suficientes de depuración: las PASO, la primera vuelta y, si hace falta, un balotaje. Por eso rechazó la idea de cerrar la disputa de antemano mediante acuerdos entre dirigentes. 'Que elija la gente', resumió con contundencia. Incluso calificó como una actitud de 'casta' la pretensión de bloquear candidatos con el argumento de contener al kirchnerismo. Pero la intervención de Lacunza no se limitó al plano político. El economista también ofreció una lectura matizada de la situación económica actual, a la que describió con luces y sombras. Entre los aspectos positivos, señaló que la inflación bajó de manera significativa respecto de los niveles que dejó el gobierno anterior, que el tipo de cambio se volvió más previsible y que las tasas de interés forman parte de un esquema más ordenado. Sin embargo, advirtió que esa estabilización no alcanza por sí sola para garantizar apoyo político sostenido. Su mirada crítica se concentró en el frente social. Según explicó, la economía tiene un núcleo dinámico vinculado a sectores como la energía, la minería y el agro, pero esas actividades generan poco empleo. En cambio, la construcción, el comercio y la industria manufacturera muestran un freno considerable, especialmente en grandes conglomerados urbanos como el Gran Buenos Aires, el Gran Córdoba y el Gran Rosario. Esa brecha, a su entender, explica buena parte de la tensión que hoy enfrenta el oficialismo. El gobierno cosechó rédito electoral gracias al proceso de estabilización, pero ese capital tiene un límite cuando la discusión deja de girar en torno a los precios y pasa a centrarse en el salario real y el empleo. 'Ya no es el changuito del supermercado predecible, sino cuánto dinero tengo en la billetera', graficó para ilustrar el cambio de clima que percibe en la sociedad. También cuestionó algunas lecturas optimistas sobre el consumo, señalando que ciertas estadísticas no reflejan con fidelidad lo que ocurre en los grandes centros urbanos del país, donde el deterioro es más visible y más sentido por amplios sectores de la población.
   
     
 
 
 
 
 
 
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