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| domingo, 30 de agosto de 2026 |
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Malvinas: cautela oficial ante señal de EEUU
El gobierno argentino analiza con prudencia la posibilidad de que Washington rechace el respaldo a Londres si el Reino Unido no eleva su gasto militar.
El eterno reclamo argentino sobre la soberanía de las Islas Malvinas volvió a cobrar protagonismo luego de que trascendiera que funcionarios de alto rango del Pentágono estarían evaluando la posibilidad de retirar el respaldo estadounidense a la posición británica sobre el archipiélago, como herramienta de presión para que Londres incremente su inversión en defensa hasta el 5% del Producto Bruto Interno, tal como exige la OTAN.
Sin embargo, en la Casa Rosada prefieren no agitar expectativas. Fuentes oficiales indicaron que la postura del Gobierno es de cautela y prudencia, y que la advertencia debe interpretarse dentro de una lógica de presión de la administración de Donald Trump hacia sus aliados de la Alianza Atlántica, y no como un cambio real en la política exterior de Washington. Estados Unidos mantiene formalmente una posición de neutralidad respecto a la disputa de soberanía, aunque en la práctica ha reconocido históricamente la administración británica del territorio.
La cuestión generó un encendido debate político en el Reino Unido. La diputada conservadora Priti Patel cuestionó duramente al gobierno laborista por no comprometerse con un presupuesto de defensa equivalente al 3% del PBI, advirtiendo que esa decisión debilitó los vínculos con los aliados. Su correligionario James Cartlidge fue más tajante: reclamó mayor inversión militar y no dejó margen para la ambigüedad respecto a las islas. Desde el bloque laborista, el diputado Adam Jogee también reivindicó la posición británica sin rodeos. Por su parte, la ministra Bridget Phillipson evitó pronunciarse sobre el fondo del asunto y se limitó a destacar que el gasto en defensa es el más alto desde el fin de la Guerra Fría.
Este episodio tiene un antecedente directo. A principios de abril, un correo interno del Pentágono filtrado a la prensa reveló que Estados Unidos había contemplado, entre otras medidas de presión, revisar su respaldo diplomático tradicional a la soberanía británica sobre Malvinas, en el contexto de tensiones con países europeos que no acompañaron las operaciones militares contra Irán. En aquella oportunidad, el secretario de Estado Marco Rubio quitó peso al documento y lo describió como un simple intercambio de ideas, mientras que el gobierno de Keir Starmer respondió con firmeza que la soberanía sobre las islas y el derecho a la autodeterminación de sus habitantes no estaban en discusión.
A mediados de este mes, el embajador estadounidense en Buenos Aires, Peter Lamelas, fue categórico al señalar que la posición de Washington no había sufrido ninguna modificación y que la neutralidad sigue vigente.
En paralelo, el canciller Pablo Quirno salió a responder las críticas opositoras por el ingreso de un buque de bandera británica al puerto de Ushuaia. Quirno explicó que la embarcación, denominada VS Promise, es un petrolero contratado por un consorcio con habilitación del gobierno provincial para operar en aguas argentinas. Según detalló, el barco transportaba crudo extraído en la Cuenca Marina Austral, específicamente desde una monoboya ubicada frente a Río Cullen, donde operan yacimientos fueguinos bajo la gestión de Total Energies y sus socios. El canciller remarcó que la propia provincia fiscaliza esas operaciones, controla los volúmenes cargados y certifica el origen del petróleo exportado. Desde el entorno del gobernador fueguino Gustavo Melella también hubo reacciones ante la polémica generada por el atraque de la embarcación.
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