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| sábado, 29 de agosto de 2026 |
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Milei tomó el mando ante la crisis de deudas
El Presidente recibió un informe del BCRA y ordenó a su gabinete rechazar cualquier intervención estatal para aliviar a los morosos.
Cuando el debate sobre el endeudamiento de los sectores medios y bajos ya dominaba la conversación pública y se convertía en una crítica directa al rumbo económico del Gobierno, Javier Milei recibió en la Quinta de Olivos un documento que había estado esperando. El informe, elaborado en base a los datos mensuales que publica el Banco Central sobre el sistema financiero argentino, concluía que la situación no revestía el carácter de emergencia que describían sus detractores.
Con ese material en mano, el mandatario tomó una decisión clara: todos los funcionarios de su administración debían salir a contestar las críticas de manera coordinada y descartar de plano cualquier escenario de colapso financiero. Él mismo encabezó ese mensaje durante un acto en la Bolsa de Comercio de Rosario, donde afirmó que no existían elementos que permitieran responsabilizar a su gestión por lo que estaba ocurriendo con los deudores.
Milei fue más allá y cuestionó duramente a quienes instalaron el tema en la agenda. Sostuvo que se estaba utilizando políticamente una categoría económica que calificó como repugnante, y que el objetivo era cargarle las culpas al Gobierno por un problema que, en su visión, corresponde al ámbito privado. En esa misma línea se pronunciaron el ministro de Economía, Luis Caputo, y el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, quienes dejaron en claro que no se evalúa ningún tipo de asistencia estatal para los deudores. Para Milei, avanzar en ese sentido equivaldría a hacer populismo y dilapidar recursos públicos en un conflicto entre particulares.
Para construir su argumentación, el Presidente recurrió a uno de sus referentes intelectuales: el filósofo y periodista libertario Henry Hazlitt. El libro que tomó como referencia fue 'La economía en una lección', publicado en 1946, en el que Hazlitt defiende la necesidad de evaluar las políticas económicas no solo por sus efectos inmediatos, sino también por sus consecuencias a mediano y largo plazo, y no únicamente sobre un grupo, sino sobre el conjunto de la sociedad.
Esa misma tesis fue la que Milei expuso ante los legisladores de La Libertad Avanza, a quienes convocó a la Casa Rosada días antes de sesiones parlamentarias clave, en las que la oposición tenía previsto llevar al recinto proyectos vinculados al alivio de deudores. Según pudo saberse, en la primera parte de ese encuentro el Presidente les explicó que todo era parte de una operación del peronismo y sus aliados, y les detalló cuál sería la estrategia para responder.
Desde la perspectiva oficial, la oposición busca instalar deliberadamente temas que generan división en la sociedad para construir sobre ellos su campaña negativa de cara a las elecciones. El Gobierno, por su parte, apuesta a sostener el relato de que la situación está bajo control y que cualquier intervención solo empeoraría las cosas a futuro.
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