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| sábado, 29 de agosto de 2026 |
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El peronismo busca salir del laberinto
Las distintas alas del PJ frenaron su guerra interna y ensayan una convivencia más calma de cara a las elecciones de 2027.
El peronismo atraviesa desde hace algunas semanas una tregua en sus disputas internas. El fenómeno se registra con mayor intensidad en la provincia de Buenos Aires, aunque también alcanza a distritos como Salta, Jujuy y San Luis. El resultado concreto es un ambiente político más tranquilo para debatir el rumbo del espacio, algo que no es menor si se tiene en cuenta que los enfrentamientos entre las distintas corrientes venían generando un daño sostenido en la imagen del conjunto ante la ciudadanía.
Un intendente del conurbano bonaerense resumió el nuevo clima con una frase cargada de ironía: las fieras se calmaron. La expresión aludía a los dirigentes que protagonizaron los cruces más duros dentro del kirchnerismo durante los últimos tiempos. Esa calma discursiva se fue consolidando a medida que se multiplicaron las reuniones y los gestos orientados a mostrar vocación de unidad. Los encuentros entre referentes tuvieron, por sí mismos, un efecto pacificador. Por ahora, nadie quiere quedar fuera de esa lógica.
Uno de los factores que ayudó a enfriar la interna fue la instrucción que el gobernador bonaerense Axel Kicillof les dio a sus colaboradores más cercanos: no responder a las críticas que llegaban desde el cristinismo por su decisión de no reunirse con Cristina Kirchner ni por su estrategia de cara a una eventual candidatura presidencial. Desde el sector de la ex presidenta no hubo un pedido simétrico y explícito para detener las críticas, aunque estas perdieron la intensidad y la precisión que tenían meses atrás.
Donde sí aportó el espacio vinculado a Cristina Kirchner fue en su participación en encuentros destinados a construir un clima de unidad, como el que tuvo lugar en La Rioja el mes pasado. Kicillof, en cambio, eligió avanzar con su propio esquema político a través del Movimiento Derecho al Futuro, sin forzar escenas de unidad que, según su entorno, no resultan convenientes en esta etapa del calendario.
La estrategia del gobernador se divide en dos momentos bien diferenciados. En esta primera etapa, Kicillof apuesta a construir vínculo directo con la sociedad, más que con la dirigencia partidaria. Acercarse a los líderes provinciales no figura entre sus prioridades inmediatas. Desde su entorno lo explican sin rodeos: el objetivo es que este año sea el candidato de la gente, no el producto de negociaciones internas ni de una búsqueda meramente personal de poder.
Esa lógica explica por qué el gobernador tomó distancia rápidamente de la dinámica generada tras el encuentro de dirigentes peronistas en el hotel Emperador. En pocas horas dejó en claro que continuaría con el camino ya trazado y que su desconfianza hacia el sector cristinista seguía vigente, más allá de la baja en el tono de los enfrentamientos públicos.
Para instalar su figura como la principal referencia opositora, Kicillof combina recorridas de gestión, actos con militantes y un discurso fuertemente crítico hacia el gobierno de Javier Milei. La idea que busca consolidar durante este año es que él representa la alternativa con mayor capacidad real de modificar el rumbo actual del país, y que puede hacerlo desde el peronismo, principal fuerza opositora.
El segundo tramo de su estrategia llegará en 2026, cuando deban tomarse las decisiones electorales concretas. Para ese momento, Kicillof sabe que necesitará construir consensos hacia adentro del espacio, ya sea para posicionarse favorablemente en una eventual interna o para presentarse como candidato de la unidad. En cualquiera de los dos escenarios, necesita respaldo político y números sólidos en las encuestas.
Ese respaldo comenzó a edificarlo desde el momento en que puso en marcha el Movimiento Derecho al Futuro. La corriente interna que lidera es, para él, el sostén estructural de su proyecto. Cuando llegue la hora de mostrar los números que definen correlaciones de fuerza, el gobernador planea exhibir el caudal político y popular acumulado durante todo este proceso.
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