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| sábado, 29 de agosto de 2026 |
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Kicillof traza su agenda de política exterior
El gobernador bonaerense rechaza la subordinación a EEUU e Israel y apuesta por vínculos con Asia y una diplomacia al estilo Lula.
El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, comenzó a delinear lo que sería su plataforma electoral de cara a una eventual candidatura presidencial en 2027. Entre los ejes que va marcando aparece con fuerza una visión de política exterior radicalmente diferente a la que impulsa el gobierno nacional: rechazo a la alineación incondicional con Estados Unidos e Israel, profundización de los lazos comerciales con Asia, acercamiento al modelo diplomático de Brasil bajo Lula y diversificación de las relaciones con el resto del mundo.
El jueves pasado, Kicillof cerró un encuentro federal organizado por su propio espacio de pensamiento estratégico, el Centro de Estudios Derecho al Futuro, una usina de ideas que él mismo impulsa y que tiene como objetivo construir una agenda de desarrollo para el país. El evento se realizó en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires y fue coordinado por Mara Ruiz Malec, exministra de Trabajo de la provincia y colaboradora cercana del gobernador.
En el cierre de su intervención, Kicillof fue contundente: sostuvo que subordinar los intereses nacionales a las estrategias de otros países es un error que Argentina no puede darse el lujo de cometer. Afirmó que permitir que Washington y Tel Aviv dicten las decisiones de política exterior argentina es algo ridículo, perjudicial y de extrema gravedad. Aclaró que esto no implica buscar el conflicto ni romper relaciones, sino evitar una dependencia acrítica y sin sentido que no le sirve al país.
El contexto en el que se inscribe este debate no es menor. La guerra comercial global está dejando huellas concretas en Argentina. Un caso reciente ilustra la tensión: el gobierno de Estados Unidos evalúa revocar las visas de las autoridades de una cooperativa eléctrica de Neuquén por haber firmado un contrato con la empresa china Huawei para el tendido de una red de fibra óptica. El conflicto escaló hasta el plano diplomático y la situación similar de otra cooperativa de servicios en Bariloche también quedó bajo la lupa.
Semanas atrás, el embajador estadounidense en el país había advertido en un foro empresarial que la cooperación estratégica entre ambas naciones depende de condiciones claras y reglas estables para los inversores. En ese discurso cuestionó directamente la tecnología china, argumentando que Pekín exige acceso estatal a todos los datos que circulan por sus sistemas y que eso representa un problema para atraer inversión extranjera a sectores clave como Vaca Muerta.
A pesar de esa presión, Kicillof no descarta profundizar el vínculo con China. De hecho, había recibido una invitación para participar en la Exposición Internacional de Importaciones que se celebra anualmente en ese país durante los primeros días de noviembre, pero declinó asistir porque esas fechas coinciden con la visita del Papa León XIV a la Argentina, que incluye una misa en la basílica de Luján, dentro del territorio provincial.
Fueron el ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco, y el subsecretario de Relaciones Exteriores de la provincia, Juan Manuel Padin, quienes terminaron de precisar los lineamientos de esta posible agenda internacional. Ambos funcionarios señalaron la importancia de fortalecer los lazos con potencias asiáticas como China, India, Vietnam e Indonesia, y de recomponer la relación con Brasil, tomando como referencia la política exterior que viene desarrollando el presidente Lula desde su regreso al poder.
La hoja de ruta que va tomando forma en el entorno de Kicillof apunta a una Argentina más autónoma en sus decisiones internacionales, con múltiples socios y sin ataduras ideológicas que comprometan los intereses nacionales en función de alineamientos geopolíticos ajenos.
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