viernes, 28 de agosto de 2026
 
     
CGT y CTA no marcharán por el salario mínimo

Las centrales obreras resignaron la protesta callejera pese a las tensiones internas. El mínimo actual es de $376.600 y difícilmente suba al nivel pedido.



Las tres centrales sindicales del país, la CGT y las dos CTA, decidieron finalmente no salir a la calle este viernes en el marco de la reunión del Consejo del Salario Mínimo, Vital y Móvil. La decisión llegó luego de un debate interno que dejó al descubierto diferencias importantes dentro de la conducción del movimiento obrero. La principal justificación que esgrimió la dirigencia cegetista para no movilizarse fue que el encuentro se realizará de manera virtual, algo que los propios gremialistas habían rechazado formalmente. La Secretaría de Trabajo ignoró ese pedido y mantuvo el formato remoto. Aun así, la mayoría de los jefes de la CGT consideró que protestar frente a un edificio donde no habría nadie carecía de sentido práctico. No todos estuvieron de acuerdo. Los gremios del transporte y los referentes de ambas CTA impulsaban una concentración frente a la sede de Trabajo, ubicada en la avenida Leandro N. Alem 650, tanto para reclamar una mejora sustancial del salario piso como para expresar su rechazo a la modalidad virtual impuesta por el Gobierno. La postura no prosperó ante la resistencia de la conducción mayoritaria de la CGT. El encuentro virtual está convocado para las 12.30 y será presidido por Claudia Testa, subsecretaria de Trabajo. Participarán representantes del sindicalismo, del empresariado y del Estado. Entre los dirigentes obreros confirmados figuran los cotitulares de la CGT Jorge Sola, de Seguros; Cristian Jerónimo, del vidrio; y Octavio Argüello, de Camioneros. También estarán Andrés Rodríguez de UPCN, Gerardo Martínez de UOCRA, Héctor Daer de Sanidad y Sergio Romero de UDA. Esta será la primera reunión del Consejo desde el 26 de noviembre pasado, cuando las partes no lograron ponerse de acuerdo y el Poder Ejecutivo resolvió la situación por decreto, fijando incrementos escalonados que llevaron el salario mínimo de $334.800 a los actuales $376.600, con vigencia prevista hasta agosto de 2026. Desde la CGT sostienen que el piso salarial debería equipararse al valor de la canasta básica familiar, que hoy ronda los $1.564.716. Sin embargo, los propios dirigentes reconocen que esa cifra está muy lejos de lo que el Gobierno está dispuesto a aceptar, por lo que anticipan que nuevamente no habrá acuerdo y el Ejecutivo volverá a definir el número por su cuenta mediante un laudo oficial. El Gobierno, por su parte, buscó relativizar el peso real del salario mínimo en la economía. Según datos oficiales, apenas el 1% de los asalariados del país percibe ingresos por debajo de ese umbral, y entre los trabajadores registrados del sector privado y público esa proporción cae por debajo del 0,2%. El argumento oficial es que, para la gran mayoría de los empleados formales, el verdadero piso salarial lo fija la negociación colectiva y no el Consejo del Salario. Aun así, el propio análisis oficial reconoce que el salario mínimo sigue siendo una referencia válida para sectores que no están alcanzados por convenios colectivos, aunque admite que esa incidencia se redujo considerablemente en los últimos años. En ese contexto, desde la cartera laboral tomó fuerza una propuesta alternativa: en lugar de concentrar la discusión en el salario mínimo oficial, se busca incentivar a que los convenios colectivos incorporen una cláusula de salario mínimo garantizado de un millón de pesos. Esta herramienta, que algunos sectores ya utilizan, tendría según la visión oficial un impacto concreto sobre las actividades con remuneraciones más bajas sin generar presiones inflacionarias adicionales. La idea es que cualquier trabajador que cumpla una jornada completa de ocho horas pueda percibir al menos esa suma, incluyendo todos los componentes de su salario.
   
     
 
 
 
 
 
 
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