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| jueves, 27 de agosto de 2026 |
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El Niño preocupa al Gobierno por el campo
Se esperan lluvias hasta 90% por encima de la media en la zona núcleo durante diciembre, con riesgos serios para cultivos clave.
El clima dejó de ser un tema ignorado por la política argentina. En las últimas semanas, el fenómeno conocido como El Niño —que altera los patrones de precipitaciones en distintas partes del mundo— se convirtió en motivo de preocupación dentro del propio corazón del Poder Ejecutivo. Un funcionario de alto rango con despacho en la Casa Rosada reconoció estar siguiendo de cerca la evolución del fenómeno climático, sobre todo por las consecuencias que podría tener en la producción agropecuaria y, por ende, en el ingreso de divisas que el país necesita de cara a un año electoral.
Un informe elaborado por la Bolsa de Comercio de Rosario que circuló en los últimos días proyecta un escenario de lluvias muy por encima de lo habitual para la zona núcleo, el área productiva más importante del país que comprende el sur de Córdoba, el centro de Santa Fe y el norte de Buenos Aires. Según ese relevamiento, en octubre las precipitaciones superarían la media histórica en un 30%, en noviembre ese exceso treparía al 70% y en diciembre podría alcanzar el 90% adicional respecto de los valores normales. La primavera sería, entonces, el período de mayor intensidad del fenómeno.
El escenario es complejo porque presenta una doble cara. Por un lado, las lluvias abundantes generan una oportunidad productiva real después de varias campañas golpeadas por la sequía. Por el otro, el exceso hídrico trae consigo riesgos concretos: anegamiento de lotes bajos, pérdida de superficie cultivable y proliferación de enfermedades foliares. Hay, sin embargo, un factor que podría amortiguar parcialmente el impacto: actualmente el 80% de la zona núcleo registra reservas de agua en el suelo que van de regulares a escasas, lo que implica que el terreno tiene cierta capacidad de absorción antes de saturarse.
La Agencia Federal de Emergencias publicó un documento del Plan de Coordinación Federal para el período 2026-2027 en el que identifica al noreste argentino y a la Cuenca del Plata como las zonas de mayor riesgo. Las provincias de Misiones, Corrientes, Chaco, Formosa, Entre Ríos y el norte de Buenos Aires son las más expuestas a inundaciones y crecidas de ríos. Según ese relevamiento, las precipitaciones por encima de lo normal se extenderían hasta el otoño de 2027.
En cuanto a las estrategias productivas, los técnicos de la región recomiendan adelantar la siembra de maíz entre una y dos semanas respecto de los años anteriores, con el objetivo de que el período crítico del cultivo quede enmarcado en diciembre, el mes de mayor lluvia proyectada, y así evitar los golpes de calor de enero. En soja, tanto de primera como de segunda, la prioridad también es adelantar la implantación y optar por genética de ciclos más cortos. El trigo, por su parte, atraviesa un muy buen momento: el 95% de los lotes en la región núcleo está en condición excelente o muy buena. No obstante, la combinación de humedad sostenida con el aumento de temperaturas propio de la primavera genera alertas por el avance de enfermedades foliares, especialmente la mancha amarilla, que ya fue detectada en sectores de Santa Fe y Córdoba.
Desde el Gobierno nacional, la respuesta incluyó acciones concretas de coordinación territorial. A comienzos de mes, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, viajó al Chaco para reunirse con los gobernadores Leandro Zdero y Juan Pablo Valdés de Corrientes, con el fin de articular medidas entre las provincias y organismos nacionales como el Servicio Meteorológico Nacional, el Instituto Nacional del Agua y la Comisión Nacional de Actividades Espaciales. En paralelo, productores y asesores técnicos de toda la región trabajan en obras de infraestructura para hacer frente al exceso hídrico que se aproxima.
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