|
 |
| miércoles, 26 de agosto de 2026 |
|
|
|
|
|
|
|
|
| |
|
|
|
|
|
|
|
| |
|
|
La Corte mete la cola en la interna del PJ
El fallo que debe dictar el máximo tribunal sobre las reelecciones en Formosa puede condicionar el futuro político de varios gobernadores peronistas.
Lo que comenzó como un conflicto constitucional en Formosa podría terminar sacudiendo la política de todo el país. La Corte Suprema está por resolver una disputa que, aunque nació en el norte argentino, amenaza con convertirse en un factor determinante de la interna peronista de cara a 2027. El máximo tribunal, sin haberlo buscado, quedó posicionado como un árbitro involuntario en el tablero político nacional.
Todo empezó con Gildo Insfrán, el hombre que gobierna Formosa desde 1995. Pero el asunto ya lo trasciende ampliamente. Raúl Jalil en Catamarca, Gustavo Sáenz en Salta y Osvaldo Jaldo en Tucumán también tienen sus propios interrogantes sobre si podrán continuar al frente de sus provincias después de 2027. Cada uno atraviesa una situación jurídica distinta, pero los tres mantienen abierta esa posibilidad.
Lo que hace que estas historias provinciales adquieran dimensión nacional es un denominador común: Jalil, Sáenz y Jaldo son gobernadores de origen peronista que apostaron por mantener una relación fluida con la administración de Javier Milei. Negociaron con la Casa Rosada, respaldaron distintas iniciativas del oficialismo y aportaron gobernabilidad en momentos clave del gobierno libertario.
Esa decisión les trajo beneficios, pero ahora empieza a generarles costos dentro de su propio espacio político. En las últimas semanas, los principales sectores del Partido Justicialista intensificaron el debate sobre cómo pararse frente al Gobierno y, sobre todo, qué rol le cabrá en la construcción opositora de 2027 a quienes eligieron cooperar con Milei durante estos primeros años.
En ese contexto delicado irrumpió la Corte Suprema como factor de incertidumbre.
El tribunal ya había fallado en diciembre de 2024 contra el régimen formoseño que habilitaba la reelección sin límites del gobernador y el vicegobernador. Tras esa sentencia, la provincia modificó su Constitución e incorporó un tope de dos mandatos consecutivos. Sin embargo, la reforma incluyó una cláusula transitoria que volvió a encender la polémica: estableció que el mandato en curso al momento de aprobarse la reforma sería computado como el primero bajo las nuevas reglas. El efecto práctico es que Insfrán quedaría habilitado para presentarse nuevamente en las próximas elecciones. De ganar, asumiría su noveno mandato consecutivo.
La oposición formoseña no aceptó esa interpretación y volvió a llamar a la puerta del máximo tribunal. La Confederación Frente Amplio Formoseño, que agrupa a la UCR, el PRO, la Coalición Cívica y otros espacios, presentó una acción específicamente contra esa cláusula transitoria. La semana pasada, los jueces Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti aceptaron la competencia originaria de la Corte para entender en el planteo.
Desde el punto de vista estrictamente jurídico, el alcance de una eventual sentencia tiene límites claros. Un fallo contra Insfrán no inhabilitaría de forma automática a otros mandatarios provinciales ni resolvería situaciones regidas por constituciones diferentes. Cada caso tiene su propia arquitectura legal.
Pero la política rara vez se mueve dentro de esos límites. Si la Corte vuelve a pronunciarse con una interpretación restrictiva sobre las reelecciones y, en especial, sobre los artificios utilizados para resetear el conteo de mandatos, el impacto político sería inevitable y se sentiría mucho más allá de Formosa. Por eso hay dirigentes de distintas provincias y también del conurbano bonaerense que siguen de cerca el expediente. Incluso la estrategia electoral del gobernador Axel Kicillof podría verse condicionada por el rumbo que tome este debate, que va ganando peso en la discusión entre el ala dialoguista y la opositora dentro del peronismo.
|
|
|
| |
|
|
|
|
|
|
| |
|
|
|