miércoles, 26 de agosto de 2026
 
     
Córdoba va por una ley antimorosidad

Llaryora enviará a la Legislatura el programa Alivio Cordobés para refinanciar deudas familiares con tasas más bajas y cuotas accesibles.



El gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, tomó distancia de la postura del Gobierno nacional —que calificó el problema del endeudamiento como una cuestión entre privados sin intervención del Estado— y anunció el envío de un proyecto de ley a la Legislatura provincial orientado a aliviar la carga financiera de las familias cordobesas. La iniciativa se denominará Alivio Cordobés y apunta a reducir los índices de morosidad que afectan a miles de hogares en la provincia. A través de su cuenta en una red social, el mandatario explicó que el programa nace de una realidad concreta que viven muchas familias: la imposibilidad de saldar deudas que, lejos de reducirse, crecen mes a mes. Llaryora puso como ejemplos la cuota de la tarjeta de crédito que nunca disminuye, el préstamo para reparar un vehículo de trabajo o el crédito tomado para sostener los estudios de un hijo. Según su mirada, se trata de gastos surgidos de situaciones cotidianas y no de decisiones irresponsables. El gobernador fue contundente al describir el escenario actual: el sistema financiero se volvió una trampa en la que la gente trabaja, paga y termina debiendo más. Bajo esa premisa, el proyecto se estructura sobre tres ejes centrales. El primero apunta a reducir las tasas de interés muy por debajo de los valores vigentes en el mercado. Para eso, el Banco de Córdoba encabezará un esquema de refinanciación al que también serán convocadas las entidades privadas. El segundo eje permitirá consolidar varias deudas pequeñas en una única cuota mensual, con plazos de entre 24 y 48 meses dentro de la misma entidad financiera, lo que facilitaría la planificación económica de los hogares. El tercer componente tiene una mirada más amplia: los fondos que las familias dejen de destinar al pago de intereses se volcarán al consumo local. Llaryora sostuvo que cada peso ahorrado en intereses regresa de inmediato al almacén del barrio, a la carnicería o al comercio del vecindario. Desde esa lógica, el programa no sería un gasto para el Estado sino una inversión capaz de reactivar la economía provincial y preservar puestos de trabajo. El mandatario subrayó que la propuesta se basa en un esfuerzo compartido entre tres actores: el Estado provincial resignará parte de la carga impositiva, las entidades financieras deberán ceder una porción de su rentabilidad y las familias asumirán el compromiso real de pagar una cuota que sea efectivamente posible. Llaryora fue claro en que no se trata de condonar deudas ni de regalar nada, sino de generar condiciones para que quienes quieren pagar puedan hacerlo. En paralelo a este anuncio, la morosidad también ocupó un lugar central en la última reunión de Gabinete nacional. Allí se señaló que el Costo Financiero Total de los créditos, es decir el monto real que termina pagando quien toma un préstamo, no suele presentarse de forma clara ni en los bancos ni en las billeteras digitales. Generalmente, estas entidades exhiben la Tasa Nominal Anual, que es inferior al costo efectivo, dejando fuera del cálculo visible las comisiones, seguros, impuestos y otros gastos asociados. Se advirtió que la información disponible resulta difícil de interpretar para el usuario común, aunque por el momento no hay definiciones sobre medidas concretas para exigir una mayor transparencia en la presentación de esos datos.
   
     
 
 
 
 
 
 
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