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| martes, 25 de agosto de 2026 |
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Julián Álvarez, en llamas
El Atlético quiere venderlo, el Arsenal lo pide decidido y él mira al Barça.
La situación de Julián Álvarez en el Atlético de Madrid se convirtió en uno de los temas más candentes del mercado de pases europeo. A días del cierre de la ventana de transferencias, el futuro del delantero argentino sigue siendo una incógnita que involucra a varios de los clubes más poderosos del continente.
Desde España trascendió que el conjunto colchonero está urgido por desprenderse del jugador y que ya tomó contacto directo con el Arsenal para intentar cerrar una operación que podría superar los 150 millones de euros, lo que representaría un número histórico para la liga inglesa. La desesperación del club madrileño tiene una razón concreta: necesita ingresos para moverse en el mercado y Álvarez aparece como la carta más valiosa para generar caja.
Sin embargo, la directiva del Atlético impuso una condición innegociable: el cordobés puede salir a cualquier destino, menos al Barcelona. Aunque el club catalán pague lo que pague, la cúpula dirigencial liderada por Miguel Ángel Gil Marín y Mateu Alemany se niega rotundamente a reforzar a un rival directo en La Liga. El Real Madrid también quedó fuera de cualquier negociación posible.
Desde Londres, el entrenador Mikel Arteta dejó en claro que el Arsenal no se moverá si el propio jugador no da el primer paso. El técnico vasco no quiere sumar a alguien que llegue sin convicción, y menos en una incorporación que podría leerse como una solución de último momento. Para los gunners, la predisposición de Álvarez es condición sine qua non antes de presentar cualquier oferta formal.
El problema es que el propio futbolista de 26 años no tiene entre sus prioridades volver a Inglaterra, país donde ya jugó durante su etapa en el Manchester City. Según distintas fuentes, su deseo es quedarse en España y su única ilusión real pasa por vestir la camiseta azulgrana. Esa preferencia no es un secreto: en redes sociales interactuó con contenido que lo vinculaba al equipo catalán, lo que fue interpretado como un guiño público a su club soñado.
La relación entre Álvarez y el Atlético de Madrid se deterioró de forma acelerada en las últimas semanas. El pasado domingo, durante su regreso al estadio Metropolitano, la hinchada colchonera lo recibió con una silbatina generalizada. Al finalizar el partido, mientras sus compañeros saludaban al público, el delantero se marchó solo hacia los vestuarios, una imagen que reflejó con crudeza la ruptura entre el jugador y la afición.
Dentro del club también hay matices. El entrenador Diego Simeone comparte la visión del Arsenal: solo quiere contar con futbolistas plenamente comprometidos con el proyecto. Si Álvarez no tiene la cabeza puesta en el Atlético, su continuidad no tiene sentido para el Cholo.
Con el cierre del mercado de pases fijado para el próximo martes 1 de septiembre, los tiempos se agotan y la resolución de este triángulo entre el Atlético, el Arsenal y el propio jugador se vuelve cada vez más urgente. Por ahora, tres voluntades que apuntan en direcciones distintas mantienen el caso sin resolución.
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