martes, 25 de agosto de 2026
 
     
CGT y CTA amenazan con marchar el viernes

Las tres centrales obreras evalúan movilizarse ante la Secretaría de Trabajo tras el rechazo oficial a sesionar de forma presencial.



Las tres grandes centrales sindicales del país, la CGT y las dos CTA, estudian la posibilidad de realizar una movilización este viernes frente a la Secretaría de Trabajo, ubicada en la avenida Leandro N. Alem 650, en el centro porteño. El motivo central del malestar sindical es el rechazo del Gobierno nacional a que la reunión del Consejo del Salario, prevista para ese mismo día a las 12.30, se desarrolle de manera presencial en lugar de virtual. Desde el oficialismo explicaron que no se modificará el formato de la sesión porque, según sus argumentos, la modalidad a distancia "permite mayor claridad" y garantiza una "transparencia institucional adicional" en los actos administrativos formales. Una fuente del Ejecutivo también señaló que no quieren que se "politice" un tema que, según los datos que maneja el Gobierno, tiene un impacto acotado sobre los ingresos de la mayoría de los trabajadores. En efecto, el oficialismo difundió estimaciones propias que relativizan el peso real del salario mínimo en el mercado laboral. Según esos números, apenas alrededor del 1% de los asalariados del país percibe ingresos por debajo de ese piso, y entre los trabajadores registrados del sector privado y del Estado la proporción cae a menos del 0,2%. El argumento oficial sostiene que, en la práctica, la función de establecer un piso salarial para los empleados formales queda en manos de la negociación colectiva. Reconocen, sin embargo, que el salario mínimo sí se usa para actualizar los ingresos de sectores que no están cubiertos por convenios colectivos, aunque admiten que esa incidencia se redujo considerablemente en el último tiempo. El salario mínimo, vital y móvil se ubica actualmente en 376.600 pesos, y su valor no solo afecta a quienes cobran ese piso: también incide en las prestaciones por desempleo y en otros beneficios atados por ley a ese indicador. Fue la semana pasada cuando la CGT y ambas CTA enviaron notas formales a la subsecretaria de Trabajo, Claudia Testa, quien preside en forma alternada el Consejo del Salario, exigiendo el cambio de modalidad. En esas comunicaciones, los sindicatos argumentaron que la virtualidad no permite un debate genuino ni una negociación efectiva entre las partes, y que las sesiones anteriores bajo ese formato ya habían demostrado sus limitaciones. La CGT, en particular, fue contundente al describir el contexto en el que se da esta discusión. Advirtió que los trabajadores vienen sufriendo una pérdida sostenida del poder adquisitivo que compromete el acceso a los bienes de la canasta básica. A eso sumó la destrucción de empleo registrado, el cierre de empresas, la caída de la actividad productiva y la creciente precarización del mercado laboral como factores que agravan la situación y que, a su criterio, exigen un debate amplio y presencial. Para el sindicalismo, una decisión de semejante magnitud, que impacta sobre los ingresos de millones de personas y sobre la viabilidad de numerosas unidades productivas, no puede resolverse frente a una pantalla. Reclaman un ámbito que garantice el intercambio directo, la negociación real y la legitimidad del resultado. Si el Gobierno no cede, la movilización del viernes parece cada vez más probable.
   
     
 
 
 
 
 
 
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