domingo, 23 de agosto de 2026
 
     
Tensión entre Karina Milei y Bullrich por las PASO

El entorno de la senadora asegura que los votos no están para eliminar las primarias, mientras en la Casa Rosada se muestran optimistas.



Al interior del oficialismo existen dos visiones completamente opuestas sobre el estado de las negociaciones para aprobar la reforma política, la iniciativa más cara a Karina Milei. Mientras en la Casa Rosada confían en que están logrando los apoyos necesarios, en el círculo de Patricia Bullrich pintan un panorama mucho más sombrío: sostienen que los votos para eliminar las PASO simplemente no existen y que tampoco aparecerán. "El fin de las primarias está bloqueado", afirman sin rodeos desde ese sector. Lo único en lo que ambos espacios coinciden es en la urgencia de llevar el debate al recinto durante septiembre, o a más tardar en octubre. Desechar la discusión hasta diciembre no es una opción que nadie contemple seriamente, aunque circularon versiones sobre la posibilidad de estirar los plazos al límite para forzar una resolución. El pesimismo de Bullrich, referente del espacio libertario en el Senado, se asienta sobre una lectura concreta de los números en la Cámara alta. En su bloque son directos: no se trata de percepciones ni de clima político, sino de aritmética pura. A eso se suma su creciente desencanto con la mesa política del Gobierno y con lo que considera una estrategia poco clara por parte de la Secretaria General de la Presidencia. Corrió la versión de que Bullrich se había sentido desairada al quedar fuera de una reunión en Balcarce 50 con emisarios de Mauricio Macri, pero ella misma le comentó a su entorno que, al contrario, se sintió aliviada de no haber sido convocada. Su lectura es que esos encuentros no conducen a nada concreto, porque el oficialismo termina desdiciéndose de sus propios compromisos. Un ejemplo que le genera especial malestar fue la recorrida de Karina Milei por la Ciudad de Buenos Aires junto a Pilar Ramírez, apenas una semana después de haber sentado las bases de un acuerdo electoral con el PRO. Esa dinámica, en la que se avanza con una mano y se retrocede con la otra, es precisamente lo que Bullrich le critica a la conducción del espacio. También le apunta a la alta exposición pública de la hermana del Presidente, pese a cargar con un índice de imagen negativa cercano al 70 por ciento. La visita a la Bolsa de Comercio de Rosario, con profusa presencia fotográfica, fue señalada en ese entorno como un exceso. Desde el Gobierno reconocen en privado que los gestos hacia el PRO y las salidas a la calle respondieron a una preocupación concreta: la caída en la imagen del Presidente a nivel nacional y el hecho de que Jorge Macri les llevaba una ventaja de diez puntos en las encuestas en el distrito porteño. Ante la falta de actividad del sector violeta en la Ciudad, llegó la orden de retomar la presencia territorial. El malestar interno con Bullrich existe, aunque nadie lo reconoce abiertamente. En voz baja, un asesor del Gobierno la describió como "endemoniada", en referencia a una serie de publicaciones en las que la funcionaria reclamó que la mejora macroeconómica se traduzca en el bolsillo de la gente. Ese tipo de mensajes irrita profundamente a la conducción del espacio. De cara al próximo "supermiércoles", donde se debatirá un conjunto de temas de relevancia para el oficialismo, el Gobierno se muestra confiado aunque reconoce que los números están ajustados. El principal riesgo identificado es que el peronismo logre captar diputados sueltos. Algo similar ocurrió con el debate sobre Propiedad Privada, que terminó siendo más complicado de lo previsto. La diferencia que alegan esta vez es que en estos temas no hay fisuras internas dentro del mileismo. En paralelo, Karina Milei ya trabaja para posicionarse como protagonista de otro acontecimiento de alto impacto: la llegada del Papa Francisco al país, un hito que busca conducir y capitalizar políticamente en primera persona.
   
     
 
 
 
 
 
 
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