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| sábado, 22 de agosto de 2026 |
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LLA y PRO acuerdan sesión clave en la Legislatura porteña
Ambas fuerzas sellarán la reforma del Banco Ciudad y el traspaso de la Justicia laboral, pese a las tensiones electorales que las separan.
En medio de las tensiones electorales que mantienen en vilo la relación entre las dos principales fuerzas políticas del país, La Libertad Avanza y el PRO lograron esta semana un entendimiento legislativo en el ámbito porteño. El acuerdo permitió que el dictamen para reformar la Carta Orgánica del Banco Ciudad obtuviera el aval necesario para avanzar, con una sesión prevista para el jueves 27 en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires.
El proyecto fue impulsado originalmente por un grupo de legisladores libertarios encabezados por Pilar Ramírez, jefa del bloque, junto a Nicolás Pakgojz, Juan Ignacio Fernández, Rebeca Fleitas, Andrea Freguia, Silvia Imas, Marina Kienast, Sandra Rey y Diego Vartabedian. La iniciativa apunta a modificar la Ley 1779, específicamente el inciso 'd' del artículo 45, que regula cómo se distribuyen las ganancias netas del banco al cierre de cada ejercicio.
Hasta ahora, la normativa vigente establece que el excedente de esas utilidades debe volcarse al Gobierno porteño para financiar obras con fines sociales y soluciones habitacionales. Con la reforma, ese remanente se dividiría entre dos destinos: líneas de crédito hipotecario administradas por el propio Banco Ciudad, y obras de infraestructura a cargo del Ejecutivo local. La norma también fija un piso mínimo del 25% del remanente para el financiamiento hipotecario.
Los autores del proyecto sostienen que esta modificación es coherente con el espíritu fundacional del banco, cuyo estatuto ya establece como objetivo institucional el fomento de la adquisición, construcción y refacción de viviendas mediante el crédito hipotecario.
Sin embargo, LLA debió resignar parte de sus pretensiones iniciales. En su versión original, el proyecto habilitaba a destinar hasta el 100% del remanente al crédito hipotecario. Tras las negociaciones con el PRO, ese porcentaje quedó reducido al mínimo del 25%. Un legislador involucrado en las conversaciones describió la dinámica entre ambas fuerzas como una relación de mutua dependencia: cada bloque necesita al otro para conseguir los votos suficientes para aprobar sus iniciativas.
Esta misma lógica ya se verificó en otros proyectos, como la adhesión al régimen de verificación técnica vehicular y la modificación del Código Contravencional que endureció las penas para personas que cuidan autos en la vía pública de manera informal.
La coincidencia temporal con el plano nacional no es casual. El miércoles 26, la Cámara de Diputados del Congreso tratará la media sanción de la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, mientras que al día siguiente la Legislatura porteña buscará la sanción definitiva de la modificación equivalente para el Banco Ciudad.
En la misma sesión del 27 también se prevé abordar otros temas: beneficios para los clubes de barrio en materia burocrática, la gratuidad en el subte para jubilados y la eliminación de la obligatoriedad del certificado de estado parcelario.
Otro punto de atención será el convenio de traspaso de los juzgados laborales de la órbita nacional a la Ciudad, lo que implicaría disolver los actuales fueros nacionales del trabajo y crear un nuevo fuero laboral porteño.
Donde el acuerdo no prosperó es en la propuesta libertaria de eliminar el Instituto de Vivienda de la Ciudad. El PRO rechazó acompañar esa iniciativa, y el jefe de Gobierno, Jorge Macri, respondió con el lanzamiento de una línea de créditos hipotecarios con tasa subsidiada orientada a la clase media, marcando una posición diferenciada frente al ala más reformista de su aliado.
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