sábado, 22 de agosto de 2026
 
     
Paredes, suspensión histórica

El volante de Boca podría perderse más de un año con la Selección.



La FIFA le aplicó sanciones durísimas a Leandro Paredes y Nahuel Molina por los incidentes ocurridos durante la final del Mundial ante España en Nueva Jersey. Se trata de dos de los castigos más graves que el organismo rector del fútbol mundial haya impuesto en la historia reciente de las Copas del Mundo, y que además sientan un precedente claro para situaciones similares en el futuro. Paredes recibió una suspensión de diez partidos con la Selección Argentina, mientras que Molina, reciente incorporación a la Roma de Italia, deberá cumplir siete fechas de sanción sin poder defender la camiseta albiceleste. El antecedente más parecido en términos de severidad se remonta al Mundial de Brasil 2014, cuando Luis Suárez le dio una mordida a Giorgio Chiellini en un partido de Uruguay ante Italia. La Comisión Disciplinaria de la FIFA lo suspendió por nueve partidos con la Celeste, le prohibió toda actividad vinculada al fútbol durante cuatro meses e incluso le vedó el ingreso a cualquier estadio, además de imponerle una multa de 100.000 francos suizos. Más tarde, el Tribunal de Arbitraje Deportivo aclaró que esa restricción de cuatro meses debía aplicarse únicamente en partidos oficiales, lo que le permitió al delantero comenzar a entrenarse con Barcelona. En cuanto al calendario, la FIFA habilita un máximo de diez amistosos internacionales en las próximas cuatro ventanas: cuatro partidos entre el 21 de septiembre y el 6 de octubre, dos entre el 9 y el 17 de noviembre, dos entre el 22 y el 30 de marzo de 2027, y dos más entre el 7 y el 15 de junio de ese año. Si Argentina disputa todos esos encuentros, Paredes recién podría regresar en la ventana del 20 de septiembre al 5 de octubre de 2027, mientras que Molina podría volver antes, en marzo de 2027. El propio Paredes había sembrado dudas sobre su futuro en la Selección tras la derrota en la final: manifestó que no sabía si estaba en condiciones de continuar, que era necesario tomarse el tiempo para asimilar lo ocurrido y que había que hablarlo con calma antes de tomar cualquier decisión. En perspectiva histórica, Diego Maradona fue uno de los futbolistas que sufrió penas más duras: recibió dos suspensiones de 15 meses cada una, la primera por dar positivo en cocaína en el Napoli en 1991, y la segunda por efedrina durante el Mundial de Estados Unidos 1994, torneo en el que pronunció su recordada frase sobre que le habían cortado las piernas. Entre otros casos destacados figura el del iraquí Samir Shaker, quien fue suspendido por un año tras escupirle al árbitro colombiano Jesús Díaz en un partido contra Bélgica. El italiano Mauro Tassotti recibió ocho fechas de sanción por un violento codazo que le fracturó la nariz al español Luis Enrique en el Mundial 94. En esa misma edición, el brasileño Leonardo fue castigado con cuatro partidos por una acción similar sobre Tab Ramos. Idéntica pena recibió Daniele De Rossi en Alemania 2006 por un golpe al estadounidense McBride. Zinedine Zidane, por su parte, fue suspendido tres encuentros por el cabezazo a Marco Materazzi en la final de ese mismo torneo. Más recientemente, el qatarí Assim Madibo recibió cinco partidos de suspensión por haberle provocado fracturas en la tibia y el peroné al canadiense Ismaël Koné durante el Mundial 2026, en lo que fue considerado un castigo histórico para esa competencia. Más allá de estos casos, la FIFA también contempla sanciones aún más severas para situaciones de manipulación de partidos, según consta en su reglamento oficial.
   
     
 
 
 
 
 
 
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