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| viernes, 21 de agosto de 2026 |
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El PJ se une contra el endeudamiento familiar
Kicillof y Quintela anunciaron medidas contra las billeteras virtuales mientras el justicialismo debate el impacto del modelo económico de Milei.
La morosidad crediticia en la Argentina alcanzó niveles históricos que hace apenas un año y medio eran difíciles de imaginar. Los datos son contundentes: los incumplimientos en el pago de créditos a personas —tanto del sistema financiero formal como del no financiero— se multiplicaron por cinco en ese período. Cuatro de cada diez deudores tienen menos de 30 años, y la tasa de morosidad trepó a su punto más alto en dos décadas. Ese cuadro de situación fue el disparador que empujó al peronismo a colocarse al frente del debate y salir a disputar la agenda política.
El tema dominó la conversación pública durante los últimos días y arrastró a gran parte del arco político a cuestionar el rumbo económico del gobierno de Javier Milei. En ese contexto, el justicialismo logró articular un mensaje común que fue lanzado de manera coordinada desde distintos espacios, intentando posicionarse como la fuerza política más sensible a un problema que afecta directamente la vida cotidiana de millones de hogares argentinos.
El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, fue uno de los primeros en salir a hablar con firmeza sobre el asunto. Sostuvo que son millones de personas las que no pueden hacer frente a deudas que contrajeron para cubrir necesidades básicas y sobrevivir al mes, y reclamó una respuesta de alcance nacional, dado que la facultad de regular a las entidades que otorgan créditos corresponde al Estado central. Para Kicillof, la situación no puede reducirse a un problema entre privados: es una consecuencia directa de la política económica del gobierno nacional, que habría permitido que la morosidad bancaria se quintuplicara.
Más tarde, junto al ministro de Producción bonaerense, Kicillof apuntó específicamente contra las billeteras virtuales. Señaló que estas plataformas ya no funcionan únicamente como medios de pago, sino que otorgan créditos y administran fondos sin estar sujetas a las mismas regulaciones que rigen para los bancos y otras entidades financieras tradicionales. En ese marco, anunció medidas orientadas a proteger a los usuarios y a investigar el funcionamiento de esas herramientas digitales.
Por su parte, el gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, fue más allá y firmó un Decreto de Necesidad y Urgencia con el que creó un régimen provincial de protección para quienes tienen créditos de consumo. La normativa establece mayores exigencias de transparencia para las entidades que prestan dinero, crea mecanismos de registro y fiscalización, e incorpora instancias de conciliación para casos de endeudamiento que se volvieron insostenibles. Además, la medida declaró la emergencia económica y crediticia en la provincia por 180 días.
Desde el gobierno riojano aclararon que el decreto no implica desconocer deudas ni perjudicar a quienes operan de manera legítima, sino intervenir cuando hay prácticas abusivas, falta de información o condiciones desproporcionadas que comprometen gravemente el presupuesto familiar. Quintela fue categórico al explicar la iniciativa: muchas familias y trabajadores se endeudan para pagar otras deudas, no para progresar, y el Estado tiene la obligación de ponerle un freno a quienes se aprovechan de esa vulnerabilidad.
A comienzos de la semana, legisladores nacionales del PJ Federal también se sumaron al reclamo y pidieron formalmente una investigación contra billeteras electrónicas y financieras por presuntas conductas anticompetitivas y violatorias de la ley de defensa de la competencia. La iniciativa fue impulsada por los diputados Guillermo Michel, Victoria Tolosa Paz, Emir Félix, Ernesto Alí, Kelly Olmos y Pablo Yeldlin.
El diagnóstico que comparten todas las terminales del peronismo es similar: los salarios pierden contra la inflación, los gastos fijos devoran gran parte del ingreso y muchas familias llegan a la quincena sin dinero disponible, lo que las empuja a recurrir al crédito para cubrir lo más elemental, desde alimentos hasta remedios o el alquiler mensual.
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