viernes, 21 de agosto de 2026
 
     
Atlético veta al Barça por Álvarez

El club acepta venderlo, pero solo al Arsenal, que el jugador rechaza.



La situación de Julián Álvarez en el Atlético de Madrid llegó a un punto de quiebre. Los dirigentes del club español dieron marcha atrás en su postura de no negociar y abrieron la puerta a una transferencia, pero con una condición inamovible: el destino tiene que ser el Arsenal. El problema es que el delantero argentino no está dispuesto a aceptar esa salida. La propuesta del conjunto londinense ya llegó de manera formal al entorno del jugador, pero no habría generado el interés esperado. Álvarez ya tuvo su paso por el fútbol inglés y, según distintas fuentes, su prioridad es el Barcelona. El presidente del club catalán, Joan Laporta, confirmó que se presentó una oferta concreta por el delantero, aunque el Atlético la rechazó sin dudar. El Real Madrid también intentó hacerse con sus servicios con una propuesta de 150 millones de euros, que corrió la misma suerte. El CEO rojiblanco, Miguel Ángel Gil Marín, fue categórico al respecto: aseguró que ni siquiera 200 millones de euros alcanzarían para convencer al club de venderle al conjunto merengue o al catalán. El malestar del jugador ya trascendió el vestuario y se hizo visible en el estadio. En el primer partido de liga del Atlético frente al Málaga, un sector de la hinchada le dedicó cánticos hostiles a Álvarez, quien no fue convocado para ese encuentro que terminó 2-0 con tantos de Kang-in Lee y Álex Baena. Consultado al respecto en la conferencia de prensa, el técnico Diego Simeone optó por no defenderlo públicamente y se limitó a decir que respeta a su gente, cambiando rápidamente de tema. Días antes, Simeone había explicado que Álvarez regresó más tarde que sus compañeros al haber disputado la final del Mundial con la selección argentina, por lo que su estado físico todavía no era el óptimo. Sin embargo, ambos se reunieron cara a cara la semana pasada. En ese encuentro, el entrenador le garantizó al delantero que seguirá siendo una pieza fundamental del equipo mientras continúe en el club, aunque aclaró que las decisiones vinculadas al mercado de pases no son de su incumbencia. El tiempo apremia. El cierre del mercado de transferencias está fijado para el 1 de septiembre y el Atlético necesita resolver la situación con rapidez para poder incorporar un reemplazante. En ese sentido, la operación con el Arsenal tendría una lógica interna para el club: vender a Álvarez liberaría fondos y espacio para contratar a Viktor Gyokeres, delantero que se ha ofrecido a varios equipos y que Simeone vería con buenos ojos como sustituto. Pero esa cadena solo se activa si el argentino acepta emigrar a Londres, algo que por ahora no parece estar en sus planes. El Barcelona, mientras tanto, no baja los brazos. El club catalán mantiene a Álvarez como su objetivo prioritario para reforzar el ataque y maneja dos escenarios posibles: cerrar el fichaje antes de que termine este mercado o esperar a la próxima ventana si las negociaciones no avanzan. Esa flexibilidad le permite al Barça sostenerse sin ceder a la presión del calendario. Según distintas fuentes, el veto del Atlético al Barcelona ya no responde únicamente a criterios deportivos o económicos, sino a una cuestión de principios internos del club. Esa rigidez, lejos de acercar una solución, profundizó el distanciamiento entre Álvarez y la institución que lo contrató hace apenas un año tras su paso por el Manchester City.
   
     
 
 
 
 
 
 
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