jueves, 20 de agosto de 2026
 
     
Futbolista al borde del abismo

Un jugador admitió su ludopatía y dijo que perdió familia y carrera.



El futbolista Jonatan Gómez atraviesa uno de los momentos más oscuros de su vida. En una extensa charla que brindó recientemente, el ex jugador de Racing, Rosario Central y Argentinos Juniors, entre otros clubes, reconoció que la ludopatía lo destruyó por completo: perdió su estabilidad económica, dañó gravemente su vínculo familiar y pone en duda su continuidad en el fútbol profesional. Gómez acumula una deuda de 50.000 dólares con una plataforma ilegal de apuestas online. Sin embargo, esa cifra escaló de forma escandalosa: quienes lo reclaman le exigen 505.000 dólares, y asegura haber sido presionado para firmar cuatro pagarés en una escribanía. Como consecuencia, le embargaron una vivienda, un departamento, un vehículo y sus cuentas bancarias. El futbolista, actualmente en Sarmiento de Junín, presentó una denuncia por extorsión, pero la Justicia no la tomó en cuenta. El fiscal interviniente resolvió archivarla al considerar que no existían elementos suficientes para avanzar con la investigación. Gómez se mostró indignado con esa decisión y señaló que el funcionario judicial nunca mostró voluntad de escucharlo. El deportista ubicó el origen de su problema en el año 2020, cuando regresó de jugar en Brasil, específicamente en Sport Recife, para sumarse a Argentinos Juniors. En ese período comenzó a apostar de manera compulsiva en plataformas digitales de juego de azar, como ruleta y otros juegos online. Lo que empezó como una distracción se convirtió en una adicción que consumió su vida entera. Describió cómo la ludopatía modificó su carácter, su humor y su manera de relacionarse con los demás. Amigos cercanos le señalaron que dejó de estar presente, que se ausentaba sin razón aparente, que se irritaba constantemente. Su esposa también notó los cambios, pero él no podía o no quería escuchar. "La ludopatía no te deja pensar ni reaccionar", explicó. Llevaba cuatro meses sin apostar al momento de la charla, se encontraba medicado y bajo seguimiento profesional. Aun así, reconoció que no sabe si podrá volver a jugar al fútbol, la actividad que más ama. El golpe más duro, según sus palabras, fue ver llorar a sus hijos preguntando por qué papá se iba de casa. Gómez fue contundente al definir la ludopatía: la comparó directamente con una droga. Remarcó que su peligrosidad radica en lo invisible que puede resultar para el entorno, ya que una persona puede estar apostando desde su teléfono sin que nadie a su alrededor lo advierta. Esa característica silenciosa, dijo, hace que la adicción avance sin frenos hasta que todo colapsa. Su historia desnuda una problemática que crece en la Argentina de la mano de la expansión de las plataformas de juego online, muchas de ellas operando en la ilegalidad y apuntando a jóvenes sin ningún tipo de control o advertencia sobre los riesgos reales de la adicción.
   
     
 
 
 
 
 
 
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