jueves, 20 de agosto de 2026
 
     
Súper RIGI: debate sin el Ejecutivo en el Senado

El funcionario de Economía que debía exponer se excusó horas antes. No hubo dictamen y el debate seguirá la semana próxima.



El Senado volvió a reunirse este miércoles en plenario de comisiones para debatir el Súper RIGI, el proyecto que ya obtuvo media sanción en la Cámara de Diputados, pero la sesión transcurrió sin la presencia del secretario de Hacienda, Carlos Guberman, quien avisó a último momento que no participaría del encuentro. La ausencia del funcionario generó malestar y dejó en evidencia la falta de voluntad del Ejecutivo para defender personalmente la iniciativa ante la Cámara alta. El proyecto, que busca atraer inversiones de al menos mil millones de dólares en sectores considerados estratégicos por el Gobierno nacional, fue analizado nuevamente por las comisiones de Presupuesto y Hacienda, Economía Nacional y Legislación General. Por ahora no hay indicios de que se alcance un dictamen, y todo indica que el debate continuará la semana próxima. Si el Senado introdujera modificaciones al texto, el proyecto debería regresar a Diputados para una segunda revisión. Los expositores convocados por la oposición apuntaron contra varios aspectos del articulado. El economista Guido Zack, de la fundación Fundar, planteó la necesidad de establecer controles anuales en materia ambiental, de consumo hídrico y energético, con registros públicos auditados. También cuestionó el régimen de sanciones: señaló que las multas previstas llegan a un máximo de 600 millones de pesos, lo que equivale apenas al 0,04% del valor mínimo de los proyectos que el Súper RIGI pretende promover. Para Zack, las garantías son necesarias pero no deben confundirse con concesiones ilimitadas. Micaela Sánchez Malcolm, ex secretaria de Innovación Pública y hoy al frente de una organización no gubernamental, cuestionó que el texto no establezca con claridad qué condiciones se exigen respecto del impacto ambiental de los centros de datos. Por su parte, Ariel Aguilar, funcionario de la provincia de Buenos Aires vinculado al desarrollo comercial y la promoción de inversiones, advirtió que ningún país del mundo ofrece 30 años de estabilidad sin condiciones, y sostuvo que antes de votar la ley el Congreso debería exigir una evaluación oficial del gasto tributario, porcentajes mínimos de integración de insumos locales y compromisos concretos de inversión. Las respuestas desde el oficialismo llegaron con firmeza. El senador Bruno Olivera Lucero, de San Juan, argumentó que el plazo de tres décadas se justifica precisamente por un siglo de inestabilidad económica en la Argentina. Sostuvo que el país necesita medidas de shock para salir del estancamiento y remarcó que el Súper RIGI apunta a proyectos que hoy directamente no existen en el territorio nacional. Puso como ejemplo la posibilidad de instalar una refinería de cobre para exportar un producto con valor agregado en lugar de mineral en bruto. La senadora Nadia Márquez, de Neuquén, salió a defender el esquema desde su experiencia con Vaca Muerta. Reclamó que no se instalen temores infundados y recordó que la explotación de recursos en esa región se realiza con estándares ambientales. Apuntó contra quienes, a su entender, agitan falsas alarmas sobre los recursos naturales y deslizó una crítica directa al kirchnerismo. Desde ese espacio político, el senador Mariano Recalde respondió con datos: afirmó que durante los cuatro gobiernos anteriores, de distintas orientaciones, hubo inversión extranjera directa positiva, mientras que en la gestión actual ese número es negativo en casi 600 millones de dólares. Recordó además que todas las inversiones realizadas en Vaca Muerta se concretaron sin necesidad del RIGI y mencionó el caso de la empresa Petronas, que habría estado dispuesta a invertir 35.000 millones de dólares pero finalmente se retiró del país.
   
     
 
 
 
 
 
 
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