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| lunes, 17 de agosto de 2026 |
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El perfil sociológico de los intendentes argentinos
Un estudio del CONICET y la UMET analizó la trayectoria, formación y militancia de los jefes comunales en 49 municipios clave del país.
Los intendentes argentinos son mayoritariamente hombres, forjaron su carrera dentro del Estado y lograron reelegirse en sus cargos. Tienen además una fuerte identidad peronista y su legitimidad política se sustenta más en la militancia y el recorrido institucional que en los títulos académicos. Así lo revela un estudio elaborado por el Centro de Innovación de las Trabajadoras y los Trabajadores (CITRA), organismo que depende del CONICET y de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET).
El trabajo examinó 49 municipios: las 23 capitales provinciales, los 24 distritos del Conurbano bonaerense y dos grandes ciudades no capitalinas, Mar del Plata y Rosario. Aunque no abarca la totalidad de los más de 2.300 gobiernos locales del país, el recorte contempla los distritos con mayor peso demográfico y político.
Bajo el nombre Observatorio de las Elites, la investigación —a cargo de Vanesa Arrúa, Ana Castellani y Julia Gentile— indagó en la composición de género, edad y origen social de los intendentes, sus recorridos laborales, su experiencia en el sector público, su linaje político, su nivel educativo, sus vínculos con la sociedad civil y su pertenencia partidaria. El análisis permitió además trazar diferencias entre los jefes comunales del Conurbano y los del interior del país.
Una de las conclusiones centrales es que la intendencia es percibida, en la mayoría de los casos, como un punto de llegada en la carrera política y no como un trampolín hacia otros cargos. La permanencia en los puestos es uno de los datos más llamativos: 18 intendentes transitan su primer mandato, 16 están en el segundo, 10 acumulan entre tres y cinco períodos y otros cinco ejercen de manera interina.
Este dato cobra relevancia en el contexto del debate sobre la reelección indefinida de los intendentes bonaerenses, iniciativa impulsada por el gobernador Axel Kicillof con el respaldo de los jefes comunales peronistas. Según el estudio, el fenómeno refleja la existencia de mecanismos que obstaculizan la renovación y consolidan liderazgos territoriales de largo plazo.
El trabajo también descarta la posibilidad de que outsiders lleguen a conducir un municipio. La ausencia de perfiles provenientes exclusivamente del sector privado y la falta de casos de rotación entre lo público y lo privado confirman que el sistema municipal argentino premia la experiencia estatal acumulada y la lealtad a la estructura partidaria.
Al comparar ambos universos, el estudio identifica dos modelos de liderazgo. En el Conurbano predominan intendentes más jóvenes, con raíces en el aparato territorial peronista y trayectorias construidas desde abajo, pasando por bancas de concejales o secretarías municipales. En ese esquema, el capital político desplaza al académico como principal fuente de legitimidad.
En el interior, en cambio, los intendentes son en promedio mayores y cuentan con mayor nivel de formación universitaria: el 64% alcanzó ese título como máximo nivel educativo. Sus recorridos son más variados e incluyen experiencias en niveles provinciales y nacionales, dentro de un escenario de mayor competencia entre partidos.
En materia de género, la brecha es pronunciada. Solo ocho de las 49 intendencias relevadas están encabezadas por mujeres. El número llega a nueve si se tiene en cuenta que Jorge Ferraresi dejó la conducción del municipio de Avellaneda en manos de su esposa, Magdalena Sierra, quien se desempeñaba como jefa de gabinete y era la primera concejal electa del distrito. El estudio advierte que el techo de cristal en el ámbito municipal es evidente: pese a los avances registrados en otros niveles del Estado, la conducción ejecutiva de las ciudades sigue siendo un espacio mayoritariamente masculino.
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