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| lunes, 17 de agosto de 2026 |
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El Senado abre la cancha para los aliados
El oficialismo cede terreno en la cámara alta para frenar el alejamiento de los bloques dialoguistas que endurecieron su postura.
El bloque oficialista en el Senado decidió cambiar de estrategia y comenzó a darle mayor espacio a los proyectos impulsados por sus aliados. La movida responde a una necesidad concreta: evitar que los sectores dialoguistas, que venían mostrando señales de hartazgo, terminen de pasarse definitivamente al campo opositor.
El malestar entre los aliados no es nuevo, pero creció con fuerza en las últimas semanas. Algunos indicadores económicos le dieron argumentos a quienes ya se quejaban de ser tratados como simples apéndices del poder ejecutivo. Un legislador radical lo resumió sin vueltas: lamentó que haya tenido que llegar a esta situación para que el espacio libertario entendiera que la paciencia tenía un límite. También aclaró que la apertura no fue tan amplia como se la pintaron, y que el bloque que conduce el correntino Eduardo Vischi, con sus diez votos, no está apurado. Mencionó además que en septiembre ingresa el Presupuesto 2027 en Diputados, lo que concentrará buena parte de la atención política.
El antecedente de la ley de propiedad privada, que quedó cajoneada en Diputados sin que nadie quiera moverla, opera como advertencia. En las bancadas aliadas hay cautela y nadie quiere dar un paso en falso. Un legislador dialoguista reconoció que él es quien después debe volver a su provincia y dar la cara ante la gente cuando las cosas salen mal.
Entre los temas que la conducción oficialista del Senado quiere avanzar aparecen la ley de Sociedades y el llamado Súper RIGI, aunque por ahora nadie garantiza que lleguen pronto a dictamen. Las críticas internas apuntan al ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger.
En ese contexto, tres comisiones del Senado se reunirán para analizar un proyecto orientado a crear un marco legal para el desarrollo, registro y comercialización de créditos de carbono. La iniciativa lleva la firma de la senadora salteña Flavia Royón, a la que se sumaron la legisladora chubutense Edith Terenzi y el jefe del PRO, Martín Goerling Lara. También existe una propuesta similar de la misionera Elizabeth Rojas Decut, quien desde hace un tiempo cayó en desgracia ante el Ejecutivo.
El texto de Royón plantea establecer cupos de exportación de unidades de mitigación climática para equilibrar la inserción del mercado argentino de carbono con el cumplimiento de los compromisos ambientales del Estado. También propone fijar un límite legal de contaminación y crear un mercado de permisos de emisión para reducir los gases de efecto invernadero de forma rentable.
El tema viene con historia reciente. En junio, legisladores libertarios acompañaron a Terenzi para dictaminar una ley de ecocidio que establecía penas de hasta 25 años de prisión. La iniciativa generó revuelo porque se discutía en paralelo con potenciales inversiones de enorme envergadura en el país. A las pocas horas, algunas firmas del despacho comenzaron a revisarse. El episodio dejó fastidio en la Casa Rosada y ahora el oficialismo quiere evitar que algo así se repita.
Bajo ese clima, la estrategia sería avanzar con cautela en temas ambientales y afines, de la misma manera en que los aliados piden prudencia con Sociedades, Súper RIGI, salud mental y el proyecto conocido como la Hojarasca, otra iniciativa de Sturzenegger que aguarda turno para ir al recinto.
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