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| domingo, 16 de agosto de 2026 |
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PRO apoya a Milei pero pide moderar el ajuste
Una dirigente del PRO respaldó el acercamiento con LLA, pero marcó diferencias sobre el rol del Estado y el impacto social del programa económico.
El reciente encuentro entre Mauricio Macri y Karina Milei reabrió el debate sobre una posible alianza electoral entre el PRO y La Libertad Avanza de cara a los comicios de 2027. En ese contexto, la legisladora porteña Laura Alonso salió a defender el camino del diálogo, aunque sin dejar de marcar diferencias concretas con la gestión de Javier Milei.
Alonso fue categórica en un punto: el acercamiento entre ambos espacios no significa que el PRO vaya a disolverse ni a subordinarse al proyecto libertario. Recordó que desde marzo Macri viene realizando una serie de recorridas por el país bajo el nombre 'El próximo paso', con el objetivo de consolidar al PRO como una fuerza política autónoma, con identidad y agenda propias.
La legisladora identificó una diferencia de fondo entre las dos fuerzas. Mientras Milei se inscribe en la escuela austríaca de economía y sostiene una postura marcadamente antiestatal, el PRO se define como un partido orientado a la gestión, la planificación y el fortalecimiento institucional. 'Ninguna sociedad funciona sin Estado, porque el Estado es la construcción colectiva', afirmó, y señaló que el partido amarillo reivindica el rol del Estado en áreas como educación, salud e infraestructura, algo que el libertarismo tiende a rechazar.
En esa misma línea, Alonso trazó un paralelo entre los perfiles de ambos líderes. Describió a Milei como un economista con formación teórica e ideológica, y a Macri como un ingeniero con vocación por la construcción y la planificación. Esa diferencia de origen, sostuvo, se traduce en modos distintos de concebir la transformación del Estado: el PRO busca reformarlo y hacerlo más eficiente, mientras que el libertarismo apunta a reducirlo al mínimo.
A pesar de esas divergencias, Alonso subrayó que ambos espacios comparten un rechazo al populismo y un compromiso con el equilibrio fiscal. Desde ese piso común, el PRO se posiciona como aliado del gobierno nacional, aunque reservándose el derecho de señalar errores cuando los considere necesarios. La dirigente lo graficó con una metáfora: el partido está dispuesto a levantar una 'tarjeta amarilla' si algo no funciona bien.
Uno de los puntos más sensibles del debate fue el costo social del ajuste. Alonso reconoció abiertamente que muchas familias tuvieron que endeudarse para afrontar gastos básicos como comida y medicamentos. Ante las declaraciones de Milei, quien había calificado ese endeudamiento como 'un problema entre privados', la legisladora optó por un enfoque diferente y reclamó que el gobierno modere el ritmo de las medidas sin abandonar el rumbo. Como ejemplo de respuesta concreta, mencionó una ley aprobada en la Legislatura porteña que permite al Banco Ciudad refinanciar deudas con tarjetas de crédito para familias en situación de vulnerabilidad.
Alonso también respondió a quienes cuestionan la razón de ser del PRO frente al avance de LLA. Ante la pregunta de por qué votar al partido amarillo si La Libertad Avanza ya está en el gobierno, la dirigente apeló a la gestión de la Ciudad de Buenos Aires como argumento: sostuvo que la administración porteña demostró que es posible mantener el equilibrio fiscal sin recortar servicios ni paralizar obras.
En cuanto al escenario opositor, Alonso fue directa. Calificó el encuentro entre Máximo Kirchner, Axel Kicillof y Sergio Massa como 'el tren fantasma' y los señaló como representantes del populismo y la corrupción. Recordó el paso de Kicillof por el Ministerio de Economía durante la gestión de Cristina Kirchner y el de Massa al frente de la misma cartera, cuando la inflación mensual llegó a rozar el 40%. Ese escenario, afirmó, refuerza la urgencia de consolidar un espacio no populista que sirva de alternativa al kirchnerismo.
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