domingo, 16 de agosto de 2026
 
     
PRO apoya al Gobierno pero pide moderar el ajuste

Una legisladora macrista respaldó el acercamiento con La Libertad Avanza, aunque marcó diferencias sobre el rol del Estado y el costo social del programa económico.



El reciente encuentro entre Mauricio Macri y Karina Milei volvió a instalar el debate sobre un posible acuerdo político entre el PRO y La Libertad Avanza de cara a las elecciones legislativas de 2027. Una referente del espacio amarillo salió a respaldar ese camino, pero dejó en claro que el acompañamiento no implica ni fusión ni subordinación. La legisladora porteña Laura Alonso sostuvo que el PRO acompaña el proceso de transformación que atraviesa el país, aunque marcó distancias ideológicas concretas con la gestión de Javier Milei. Según explicó, el partido que fundó Macri se define como una fuerza de gestión, planificación e instituciones, lo que lo diferencia del ideario libertario que tiende a minimizar el papel del Estado en la vida pública. "Ninguna sociedad funciona sin Estado, porque básicamente es la construcción colectiva", argumentó Alonso, quien señaló que el PRO defiende la presencia estatal en áreas como educación, salud e infraestructura. En cambio, el libertarismo, enraizado en la escuela austríaca de economía, considera prescindible esa intervención. Para graficar la diferencia entre los líderes de ambos espacios, la legisladora comparó el perfil de Milei, economista de formación teórica, con el de Macri, ingeniero acostumbrado a pensar en términos de construcción y planificación concreta. Sin embargo, Alonso subrayó los puntos en común que justifican la alianza: el rechazo al populismo y el compromiso con el equilibrio fiscal. Desde esa base compartida, el PRO se posiciona como socio del Gobierno nacional, aunque con autonomía suficiente para marcarle el paso cuando lo considera necesario. La legisladora utilizó la metáfora de una tarjeta amarilla para describir ese rol de acompañamiento crítico. Donde la tensión se hizo más evidente fue en el análisis del costo social del ajuste. Alonso reconoció abiertamente que millones de familias argentinas se endeudaron durante el último tiempo para afrontar gastos básicos como alimentos y medicamentos. Ante las declaraciones del presidente, quien caracterizó ese endeudamiento como un asunto entre privados que no involucra al Estado, la legisladora adoptó una postura diferente: reclamó que el Gobierno module el ritmo del ajuste sin abandonar el rumbo general. "Hay dosis de la medicación", planteó, apelando a una analogía médica para pedir gradualismo. Como ejemplo de respuesta concreta a esa problemática, mencionó una norma aprobada en la Legislatura porteña que permite al Banco Ciudad refinanciar deudas con tarjetas de crédito para familias en situación de vulnerabilidad. Frente a quienes cuestionan la utilidad electoral del PRO cuando La Libertad Avanza ya ocupa el Gobierno nacional, Alonso respondió con la gestión de la Ciudad de Buenos Aires como argumento principal. Destacó que el distrito mantuvo el equilibrio fiscal sin discontinuar servicios ni obras públicas, lo que a su juicio demuestra que el partido amarillo tiene una identidad y una capacidad de gestión propias que lo distinguen del espacio libertario. En cuanto al escenario opositor, la dirigente fue categórica. La confluencia entre Máximo Kirchner, Axel Kicillof y Sergio Massa le mereció el mote de "tren fantasma" y los señaló como representantes del populismo inflacionario y la corrupción. Recordó el desempeño de Kicillof al frente del Ministerio de Economía durante la gestión de Cristina Kirchner, y el de Massa en el mismo cargo, cuando la inflación mensual llegó a rozar el cuarenta por ciento. Ese panorama, concluyó, refuerza la necesidad de consolidar un polo no populista y antikircherista que ofrezca una alternativa sólida al electorado.
   
     
 
 
 
 
 
 
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