viernes, 14 de agosto de 2026
 
     
EEUU señaló a Argentina en red de fraude comercial chino

Un informe de la Casa Blanca ubicó al país como "nodo de riesgo" en una red de 40 naciones que evade aranceles del 50% a productos chinos.



El gobierno de Donald Trump identificó a la Argentina como parte de una red global de triangulación ilegal de mercancías chinas con destino al mercado estadounidense. Así lo establece un documento oficial elaborado por la Oficina de Política Comercial y Manufacturera de la Casa Blanca, que mapea un esquema de fraude aduanero que le costaría a Estados Unidos hasta 60.000 millones de dólares por año y la pérdida de aproximadamente 450.000 puestos de trabajo. El informe clasifica a la Argentina dentro del llamado Nivel 3 de la denominada Red de Triangulación en la Sombra, una arquitectura que involucra a más de 40 países y que, según Washington, funciona como puente para que productos de origen chino ingresen a territorio estadounidense con una identidad falsificada, eludiendo aranceles que rondan el 50%. Los países agrupados en ese nivel son definidos como "objetivos oportunistas": economías de menor escala que, si bien no manejan los volúmenes más grandes de mercancías, ofrecen condiciones atractivas para los exportadores vinculados a China, como mano de obra barata, zonas francas con controles poco rigurosos, acceso portuario estratégico y capacidad aduanera limitada. El documento agrupa a la Argentina dentro de los "Corredores Latinoamericanos", junto a Brasil, Chile, Colombia y Perú. A ese conjunto se le atribuye un rol específico: triangular mercancías chinas tanto por el Atlántico como por el Pacífico, valiéndose del almacenamiento en depósitos fiscales y del ensamblaje regional para modificar el origen declarado de los bienes. La mecánica del fraude descripta en el informe es la siguiente: cuando un producto chino enfrenta aranceles elevados para ingresar directamente a Estados Unidos, los exportadores lo desvían hacia un tercer país donde se lo reempaqueta y se le asigna una nueva identidad de origen. La diferencia entre el arancel que paga China —cercano al 50%— y el que corresponde al país intermediario genera un margen de ganancia que financia todo el esquema. La publicación del documento coincidió con la participación del embajador estadounidense en Argentina, Peter Lamelas, en un foro empresarial de energía realizado en Buenos Aires, donde instó a las compañías locales a excluir a la firma tecnológica Huawei de sus operaciones. En ese contexto, Lamelas hizo referencia al contrato firmado entre la Cooperativa Provincial de Servicios Públicos y Comunitarios de Neuquén y esa empresa china para el tendido de una red de fibra óptica, advirtiendo que Beijing exige a las compañías tecnológicas acceso estatal a todos los datos que circulan por su infraestructura. La embajada china en Buenos Aires respondió con un comunicado rechazando esas declaraciones. No es la primera vez que Washington enciende alertas vinculadas a la presencia china en Argentina. Meses atrás, el Congreso estadounidense había difundido otro documento advirtiendo sobre la capacidad del régimen chino para recopilar inteligencia y expandir su poderío bélico a través de infraestructura espacial de uso civil-militar instalada en territorio argentino. El propio informe de la Casa Blanca aclara que la inclusión de Argentina en el mapa de riesgo no implica necesariamente que el país sea un participante activo o consciente del esquema. Reconoce que en los países del Nivel 3, los exportadores con vínculos chinos pueden utilizar sus territorios tanto para actividad productiva limitada como para el simple tránsito logístico de mercancías. Sin embargo, el documento advierte que a medida que los sectores exportadores y las redes de transporte locales se vuelven más dependientes de insumos, logística y capital chinos, Beijing gana mayor influencia comercial y geopolítica, al tiempo que preserva un acceso indirecto al mercado norteamericano. El texto también señala que la triangulación ilegal puede profundizar las dependencias generadas por la llamada Iniciativa de la Franja y la Ruta, y que puertos, corredores ferroviarios, zonas francas, parques industriales y depósitos fiscales construidos bajo ese esquema pueden convertirse en engranajes funcionales de la operatoria fraudulenta.
   
     
 
 
 
 
 
 
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