viernes, 14 de agosto de 2026
 
     
La grieta electoral arranca con el bolsillo en llamas

El oficialismo ya piensa en 2027 mientras crece el malestar por el endeudamiento familiar y bajan los estudios de imagen de Milei.



Dentro de Casa Rosada, en la intimidad de uno de sus despachos, un ministro del gobierno de Javier Milei resumió ante un grupo de colaboradores lo que muchos en el oficialismo piensan pero pocos se animan a decir en voz alta: el presidente es como es, y eso no va a cambiar. La frase no sonó a crítica ni a elogio, sino a una especie de resignación colectiva que rápidamente derivó en una conclusión pragmática: si quieren la reelección, no queda otra que adaptarse al estilo del líder y seguir adelante. El disparador de aquel debate interno fue, una vez más, la economía doméstica. Milei había salido a la pantalla nacional a cuestionar a quienes se endeudan, insinuando que nadie los obligó a pedir créditos. El comentario cayó mal hacia adentro del propio gobierno, porque los números cuentan otra historia. Según datos del Banco Central, la morosidad en los créditos al consumo de las familias trepó al 12,8%, el nivel más alto en dos décadas. Y si se mira específicamente el rojo con las billeteras virtuales, que aplican tasas que rozan lo usurario, el atraso llega al 30%. Lo más preocupante es el motivo detrás de esos préstamos: gran parte no se pide para invertir ni para comprar bienes durables, sino simplemente para pagar gastos del mes y llegar a fin de quincena. En ese contexto, el mismo funcionario que pidió aceptar a Milei tal como es reconoció que varios ministerios recibieron estudios cualitativos con señales de alerta. El apoyo de quienes votaron a La Libertad Avanza en el balotaje de 2023 aparece hoy más tibio y condicionado. En grupos de consulta realizados en distintos puntos del país, los testimonios fueron elocuentes. Un joven de 20 años del conurbano bonaerense reclamó más empatía del mandatario. Un hombre de 43 del norte del país valoró la baja de la inflación pero admitió que el día a día se complica y que no ve salida cercana. Una mujer de 55 del interior productivo fue más directa: dijo que el gobierno terminó comportándose como la casta que prometía combatir. Ninguno de ellos tiene decidido su voto, pero su desencanto es una señal que el oficialismo ya no puede ignorar. Ante ese escenario, Milei delegó en su hermana Karina y en el círculo más íntimo del poder la conducción del operativo electoral de cara a 2027. Y el verbo delegar no es una figura retórica: quienes lo rodean lo describen como cada vez más retirado de la rosca política, más encerrado en la Quinta de Olivos y menos dispuesto al intercambio de ideas con su propio entorno. Sus salidas se reducen a los viajes al exterior, que son frecuentes y que él claramente disfruta. La imagen que trazan sus allegados es la de un líder que rompió todos los moldes de la política tradicional hasta el punto de que, aseguran, ni siquiera le quita el sueño la posibilidad de perder. Mientras tanto, en la vereda opuesta, el peronismo dio sus primeros pasos en la construcción de una alternativa electoral. Las conversaciones son todavía exploratorias y los protagonistas se cuidan de no adelantar nombres ni estructuras, pero el movimiento ya empezó. La paradoja del momento político argentino es tan vieja como el país: los dirigentes ya están pensando en las elecciones del año que viene mientras millones de familias intentan resolver cómo llegar a fin de mes en este.
   
     
 
 
 
 
 
 
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