viernes, 14 de agosto de 2026
 
     
Milei descarta la cumbre del PJ

El gobierno minimizó el encuentro entre Kicillof, Massa y Máximo Kirchner y confía en que la unidad peronista es una quimera difícil de alcanzar.



El peronismo volvió a dar señales de vida. A pesar de sus fracturas internas, el PJ demostró una vez más que cuando se trata de elecciones, los incentivos para mantenerse unido pesan más que cualquier diferencia. La señal llegó desde un hotel porteño donde se reunieron durante casi cinco horas algunas de las figuras más relevantes del espacio. El encuentro tuvo un eje central: definir una postura conjunta frente al intento del gobierno de Javier Milei de eliminar las elecciones primarias. Para el peronismo, las PASO son una herramienta fundamental que les permite ordenar sus disputas internas y presentarse ante la sociedad con una oferta electoral más amplia de cara a 2027. Además, la reunión incluyó debates sobre la agenda legislativa, entre ellos el Presupuesto nacional. La nómina de participantes fue significativa. Al hotel Emperador de Buenos Aires asistieron el gobernador bonaerense Axel Kicillof, el exministro Sergio Massa y el presidente del Partido Justicialista Máximo Kirchner. También estuvieron presentes los gobernadores Sergio Ziliotto de La Pampa, Ricardo Quintela de La Rioja, Gildo Insfrán de Formosa y Gustavo Melella de Tierra del Fuego, junto al senador Gerardo Zamora y los jefes de los bloques legislativos Germán Martínez y José Mayans. El clima fue descripto como cordial, algo que llamó la atención especialmente porque Kicillof y Máximo Kirchner no se encontraban desde octubre de 2025. Uno de los protagonistas del cónclave explicó la lógica del encuentro: el desafío principal era evitar que la interna bonaerense —protagonizada por La Cámpora, el sector de Kicillof y el Frente Renovador— contaminara la dinámica nacional del espacio. El objetivo era construir un esquema de funcionamiento que trascendiera esas disputas provinciales. Desde el oficialismo, la reacción fue de aparente calma. Tres figuras clave del armado de La Libertad Avanza, con acceso directo a Karina Milei, coincidieron en que la reunión no los tomó por sorpresa. Las lecturas, sin embargo, no fueron idénticas. Uno de ellos consideró que la unidad peronista es prácticamente inalcanzable: las diferencias son demasiado profundas como para resolverse con un simple acuerdo político. Otro, en cambio, fue más cauto y admitió que el peronismo históricamente termina uniéndose cuando no tiene otra salida, no por voluntad sino por necesidad de supervivencia electoral. Un alto referente del Gobierno fue más directo y tajante. Fuera de los micrófonos, descartó de plano cualquier preocupación por el encuentro y utilizó una metáfora contundente para referirse a los dirigentes que participaron: los llamó "el tren fantasma" y sostuvo que se llevaron puesta a la Argentina. Agregó que la respuesta del oficialismo pasa por la gestión y los resultados concretos. Sin embargo, no todo es tranquilidad en las filas libertarias. Las últimas semanas mostraron caídas en los indicadores de apoyo al gobierno, tanto en el plano económico como en el político. Aun así, dentro del oficialismo persiste la expectativa de que, al consolidar las alianzas necesarias, tendrán chances reales de imponerse en las urnas el año próximo. El problema es que varios factores que inciden en ese resultado no están bajo su control, y la discusión por la continuidad de las PASO es apenas uno de ellos.
   
     
 
 
 
 
 
 
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