jueves, 13 de agosto de 2026
 
     
El Gobierno acelera acuerdos tras su derrota

La caída en el Senado obligó a Karina Milei a reactivar la política de alianzas: llamó a Macri y negocia con gobernadores.



El fracaso del oficialismo en el Senado con el proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada no fue un traspié menor: marcó un antes y un después en la dinámica política del Gobierno de Javier Milei. Hasta ese momento, la administración libertaria operaba bajo la convicción de que su único rival era ella misma, que los errores propios eran el único obstáculo real para la reelección. Pero esa derrota legislativa cambió el clima: la oposición comenzó a advertir que puede ser competitiva, y eso encendió las alarmas dentro de La Libertad Avanza. En la Casa Rosada reconocen el problema con crudeza. Un integrante de la mesa política del Gobierno admitió que el peronismo está viendo el poder más cerca y empieza a agruparse. También señaló que el oficialismo desperdició meses valiosos en los que tenía mayor fortaleza, y que ahora cualquier negociación política tendrá un costo mucho más alto que antes. En ese contexto, Karina Milei tomó las riendas de la estrategia de acercamiento. El fin de semana pasado, la secretaria general de la Presidencia asumió que era necesario reforzar los vínculos políticos con aliados y gobernadores, quienes ya habían demostrado que no tienen problemas en distanciarse del Poder Ejecutivo cuando lo consideran conveniente. Las señales concretas incluyen el envío de fondos a las provincias y la posibilidad de habilitar iniciativas legislativas de sectores opositores dispuestos al diálogo. El gesto más resonante llegó el lunes, cuando Karina llamó por teléfono a Mauricio Macri. La conversación duró aproximadamente media hora y sirvió para romper un hielo que llevaba meses acumulándose. El vínculo entre el líder del PRO y los hermanos Milei se había deteriorado desde octubre del año pasado, cuando una reunión en Olivos terminó en cortocircuito tras la renuncia de Guillermo Francos y el ascenso de Manuel Adorni a la Jefatura de Gabinete. En abril, Macri y los Milei coincidieron en un evento y no intercambiaron una sola palabra. Sin embargo, durante las últimas semanas, dirigentes de segunda línea de ambos espacios trabajaron discretamente para hacer posible ese contacto de alto nivel. En el entorno del ex presidente reconocen que al principio le sorprendió que la interlocutora fuera Karina y no Javier, pero que hoy comprenden que es ella quien tiene la última palabra en las decisiones políticas del Gobierno. Este miércoles, Diego Santilli y Eduardo Menem recibirán en la Casa Rosada al jefe del bloque del PRO, Cristian Ritondo, y al diputado Fernando De Andreis, hombre de confianza de Macri. El encuentro es leído como un paso concreto hacia un entendimiento electoral de cara a 2027. Aunque ambos lados coinciden en que un acuerdo les conviene, Macri quiere primero asegurarse de que será tratado con respeto y reconocimiento antes de avanzar en los detalles. En paralelo, la mesa política del Gobierno hizo su propio análisis de la derrota en el Senado, en una reunión que combinó reproches encubiertos y diagnósticos a medias. Martín Menem aprovechó para deslizar, en un tiro por elevación hacia Patricia Bullrich, que los proyectos del oficialismo deben tener un trámite legislativo ágil y que en cada sesión conviene intentar aprobar varias leyes a la vez. La tensión entre Bullrich y el titular de la Cámara de Diputados es cada vez más visible. En el entorno de la ministra de Seguridad no tienen dudas: creen que la animosidad tiene un trasfondo de disputa por la candidatura a la vicepresidencia en 2027. Quien ocupe ese lugar en una eventual fórmula presidencial quedaría posicionado como el heredero político del proyecto libertario, lo que convierte esa discusión en algo mucho más profundo que una simple diferencia de estilos.
   
     
 
 
 
 
 
 
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