miércoles, 12 de agosto de 2026
 
     
El oficialismo busca sostener su agenda en el Congreso

La conducción libertaria salió a defender a Sturzenegger tras nuevos tropiezos legislativos, mientras crece la tensión con los industriales de cara a 2027.



La cúpula del gobierno de Javier Milei atraviesa una semana de movimientos internos intensos. Después de una serie de contratiempos en el Congreso, provocados en gran parte por la falta de acompañamiento de sus propios aliados, los principales referentes del espacio salieron a respaldar públicamente al ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger. Tanto el propio presidente, a través de sus redes sociales, como su vocero en conferencia de prensa, salieron a defender la figura del funcionario y las iniciativas que viene impulsando, a pesar de que varias de ellas generaron dificultades a la hora de conseguir los votos necesarios. Sin embargo, lo que Sturzenegger no pudo obtener fue una foto de respaldo junto a la mesa política del partido. Su presencia en esa reunión, según trascendió, fue a pedido de Karina Milei, y el gesto de apoyo colectivo no llegó a materializarse públicamente. El episodio más reciente que graficó estas tensiones fue el tratamiento de la ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada en el Senado. Si bien la iniciativa logró media sanción, el proceso dejó un sabor amargo para el oficialismo. Para evitar que el proyecto naufragara por completo, la jefa del bloque libertario en la cámara alta aceptó eliminar los artículos vinculados a la venta de tierras a extranjeros y las modificaciones en el régimen de manejo del fuego. Incluso los espacios más afines al Ejecutivo habían expresado reparos sobre esos puntos, y el texto estuvo al borde del rechazo total hasta último momento. Dentro de la Casa Rosada hay quienes atribuyen estos tropiezos a un problema estructural que todavía no fue resuelto: la falta de acuerdos electorales claros. Según uno de los estrategas del espacio, toda esta turbulencia legislativa está directamente relacionada con la ausencia de definiciones sobre las reglas de juego para las elecciones de medio término. Los gobernadores, actores clave para garantizar votos en el Congreso, todavía no saben si La Libertad Avanza competirá junto a ellos, en su contra, o bajo qué condiciones pactará la contienda electoral. Esa incertidumbre genera cautela y los lleva a no comprometer apoyo en votaciones que les impliquen un costo político. La responsabilidad de cerrar esos acuerdos recae principalmente en los primos Martín y Eduardo Menem, y desde algunos sectores internos se los cuestiona por la demora. Aunque también hay voces que confían en que la resolución llegará más temprano que tarde, empujada por la propia lógica de los tiempos políticos. Las provincias necesitan definir sus calendarios electorales y esa presión podría acelerar las negociaciones. En paralelo, crece el malestar del sector industrial, que observa con preocupación el rumbo económico y ya empieza a posicionar sus fichas pensando en 2027. La advertencia de los empresarios manufactureros suma otra variable de presión para un gobierno que necesita consolidar su agenda legislativa en lo que queda del año.
   
     
 
 
 
 
 
 
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