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| miércoles, 12 de agosto de 2026 |
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Uruguay confirma el traslado de la planta de HIF
La instalación de hidrógeno verde que amenazaba las costas de Entre Ríos se mudará a un predio industrial de ANCAP en Paysandú.
El conflicto diplomático que enfrentó a Argentina y Uruguay por la instalación de una planta de combustibles sintéticos sobre el río Uruguay parece encaminarse hacia una solución definitiva. Fuentes oficiales del gobierno uruguayo confirmaron que la reubicación de la planta de HIF-Global es la alternativa que cobra más fuerza, alejándola del punto original que generaba preocupación en la costa entrerriana.
El proyecto inicial contemplaba levantar las instalaciones a apenas cinco kilómetros al norte de Paysandú, sobre la margen uruguaya del río Uruguay, en un punto prácticamente enfrentado al balneario de Colón, en Entre Ríos. Esa ciudad vive principalmente del turismo estival, por lo que la posible afectación de su perfil costero generó una fuerte resistencia en la provincia argentina.
La inversión, valuada en unos 5.400 millones de dólares, sería la más grande en la historia económica de Uruguay. Su objetivo es producir hidrógeno verde y e-combustibles destinados fundamentalmente a la exportación. El proyecto fue impulsado originalmente durante la gestión del Partido Blanco y tuvo continuidad bajo la administración de Yamandú Orsi. La empresa adjudicataria, HIF-Global, es una multinacional de capitales chilenos, aunque la iniciativa nació desde el Estado uruguayo a través de ANCAP, la petrolera estatal del país vecino.
Tras meses de gestiones, el gobierno de Rogelio Frigerio en Entre Ríos y la Cancillería argentina lograron que Montevideo pusiera sobre la mesa la posibilidad de buscar ubicaciones alternativas. El entendimiento formal se alcanzó en mayo de este año y estableció que el Estado uruguayo evaluaría otros predios para alojar el emprendimiento.
El lugar que hoy suena con más fuerza es un terreno de 48 hectáreas en Paysandú que pertenece a ALUR, una empresa controlada por ANCAP. La zona ya alberga una planta cementera y está clasificada como área industrial, lo que le otorga las habilitaciones ambientales necesarias para este tipo de desarrollo. Además, presenta ventajas logísticas concretas: está más cerca de una fuente de dióxido de carbono, insumo clave para la producción, y cuenta con acceso directo a energía eléctrica, vías férreas y rutas principales.
La nueva ubicación no solo resuelve la tensión con Argentina, sino que también mejora las condiciones operativas del proyecto. Al estar alejada de Colón, desaparece el temor de que las instalaciones industriales afecten el atractivo turístico de la ciudad entrerriana.
Sin embargo, el escenario no está exento de tensiones internas en Uruguay. Referentes del Partido Blanco advirtieron que las exigencias de relocalización podrían poner en riesgo la inversión y señalaron que existe la posibilidad de que HIF opte por instalarse en Paraguay si las negociaciones no avanzan. Desde esa vereda política se cuestionó a la ministra de Industria del Frente Amplio por no agilizar el proceso y se reclamó la intervención directa del presidente Orsi.
Por su parte, la empresa optó por el silencio y aclaró que no hará declaraciones públicas mientras continúen las tratativas administrativas con las autoridades uruguayas. El fantasma de la crisis diplomática que generó la instalación de la pastera Botnia en Fray Bentos a principios de siglo, cuando los puentes internacionales estuvieron cortados durante meses, sobrevoló todas las negociaciones y aceleró la búsqueda de una salida consensuada.
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