martes, 11 de agosto de 2026
 
     
River: dura crítica al arbitraje

El presidente del club apuntó contra los árbitros y la AFA por los fallos.



El presidente de River Plate brindó este martes una extensa conferencia de prensa en la que abordó múltiples temas que tienen en vilo a la institución. Entre los asuntos tratados, el dirigente se refirió al presente del entrenador Eduardo Coudet tras una racha de malos resultados, a los errores cometidos en la gestión de los jugadores apartados del plantel y, de manera contundente, al accionar del arbitraje en los últimos partidos del equipo. Cuando le consultaron sobre la relación del club con la Asociación del Fútbol Argentino y si le generaba preocupación el supuesto perjuicio arbitral que venía sufriendo el equipo, el dirigente no esquivó el tema y respondió con firmeza. Aseguró que en los últimos cinco partidos River fue claramente perjudicado por las decisiones de los árbitros, y que esa situación resulta innegable para cualquiera que siga el fútbol argentino. Aclaró que no se trata de algo exclusivo del Millonario, sino de un problema generalizado que afecta a todos los equipos, aunque reconoció que en el caso de River la situación es especialmente llamativa. En ese marco, lanzó una frase que no pasó desapercibida: el club está esperando que quienes manejan estos resortes encuentren algún límite en materia de decencia. La racha negativa del equipo quedó reflejada en los números: cinco derrotas consecutivas. La primera llegó ante Aldosivi en Copa Argentina, por 3 a 1. Las siguientes cuatro se dieron en el Torneo Clausura. En la primera fecha, el equipo cayó 1-0 ante Barracas Central en el estadio Monumental, en un partido donde el club reclamó un penal por un empujón dentro del área que no fue cobrado. Luego vinieron las derrotas ante Gimnasia en La Plata y ante Rosario Central en Núñez, ambas por el mismo resultado de 1-0. La quinta caída llegó el fin de semana pasado frente a Tigre, donde nuevamente el Millonario pidió una pena máxima por una falta que los árbitros dejaron pasar. A pesar de sus críticas, el presidente fue claro en señalar que el foco principal debe estar puesto en corregir el rendimiento futbolístico del equipo. Sostuvo que cuando un club no juega bien y no gana, se generan una serie de consecuencias negativas en cadena: presión mediática, críticas internas y externas, y un clima de tensión que potencia cualquier otra controversia. En ese sentido, planteó que el club tiene dos caminos posibles: concentrarse en mejorar el juego o distraerse atacando los problemas secundarios. Su postura fue contundente: primero hay que arreglar lo que pasa adentro de la cancha. El dirigente también contextualizó el problema arbitral, indicando que esta situación no es nueva ni exclusiva de la gestión actual, sino que lleva más de una década instalada en el fútbol argentino. Señaló que ciertas expresiones que hoy forman parte del vocabulario cotidiano del ambiente futbolístico no surgieron por casualidad, sino como reflejo de una realidad que todos conocen pero que pocos se animan a nombrar con claridad. En ese punto, reafirmó que la dignidad institucional del club no está en negociación bajo ninguna circunstancia.
   
     
 
 
 
 
 
 
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