sábado, 8 de agosto de 2026
 
     
El guardián de tres papas habló de León XIV

Domenico Giani protegió a Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco por 22 años. Ahora reveló detalles del operativo para la visita a la Argentina.



Domenico Giani, quien comandó la Gendarmería Vaticana y dirigió la seguridad de la Santa Sede durante dos décadas, compartió los secretos detrás de la protección pontificia y adelantó cómo será el operativo de seguridad para la visita de León XIV a la Argentina, prevista para noviembre próximo. Entre sus recuerdos más vívidos, destacó su experiencia junto al papa Francisco: según sus propias palabras, fue el más complicado de los tres pontífices que custodió. Giani nació el 16 de agosto de 1962 en Arezzo, Italia. Se formó como pedagogo en la Universidad de Siena y pasó por la Guardia di Finanza italiana antes de incorporarse a los servicios de inteligencia del Estado. Su vínculo con el Vaticano comenzó en 1999, durante una visita de Juan Pablo II al santuario de La Verna, el lugar donde según la tradición franciscana San Francisco de Asís recibió los estigmas. Giani era el oficial italiano a cargo de la seguridad de esa visita, y el encuentro fue determinante: poco después fue convocado a trabajar en el Estado vaticano, primero como vicecomandante y luego, desde 2006, como comandante de la Gendarmería y director de los Servicios de Seguridad de la Santa Sede. Cumplió veintidós años de servicio bajo tres pontificados distintos. Giani estuvo al frente de un cuerpo policial de 130 efectivos con formación militar y supervisó más de 80 viajes apostólicos internacionales a lo largo de su carrera. Al ser consultado sobre cuál de los tres papas representó el mayor desafío en materia de seguridad, respondió sin titubear: Francisco. La razón era su personalidad impredecible e impulsiva. Si el equipo de seguridad planificaba un recorrido en una dirección, el pontífice argentino solía tomar el camino contrario. Se detenía espontáneamente para abrazar a los fieles, visitaba comunidades de jesuitas sin aviso previo y pedía encuentros no planificados durante sus giras internacionales. Su cercanía con los pobres, los enfermos y las personas vulnerables era genuina, pero representaba un dolor de cabeza permanente para quienes debían garantizar su integridad. Uno de los episodios más llamativos que recordó fue el de los mates en la Plaza de San Pedro. Cuando Francisco comenzó su pontificado, los fieles argentinos le ofrecían la infusión desde entre la multitud y el papa siempre se detenía a tomarla. Giani explicó que la situación no representaba un peligro real, en parte porque la decisión de a quién aceptarle el mate se tomaba en el último momento, lo que impedía cualquier planificación externa. La imagen de Giani sosteniéndole el termo al pontífice se convirtió en una de las fotografías más recordadas de esa etapa. Sobre el nivel de amenaza que enfrenta el Vaticano, el ex funcionario matizó la percepción general. Sostuvo que el papa es un objetivo sensible no por el peso político del pequeño Estado vaticano, sino por encarnar la voz de quienes no tienen representación en el mundo. El sistema de seguridad que diseñó apostó por la discreción: los gendarmes se mezclaban entre la gente, listos para intervenir sin generar alarma. Entre los momentos más tensos de su carrera, Giani recordó la Nochebuena de 2008, cuando redujo físicamente a una mujer que saltó las vallas de seguridad y derribó a Benedicto XVI durante la misa en la Basílica de San Pedro. Al año siguiente, la misma persona volvió a irrumpir y Giani volvió a intervenir. También evocó el viaje de Francisco a Bangui, capital de la República Centroafricana, en plena guerra civil entre los grupos armados Seleka y Anti-Balaka. Giani advirtió al papa que si los riesgos eran demasiado altos, no solo para él sino para la población civil, el viaje debería cancelarse. Francisco fue contundente: quería ir de todas formas. El ex comandante negoció entonces una tregua con las facciones en conflicto, en coordinación con el responsable de la misión de las Naciones Unidas en el país, logrando garantizar las condiciones mínimas para que la visita se concretara.
   
     
 
 
 
 
 
 
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