sábado, 8 de agosto de 2026
 
     
Crisis en el oficialismo tras caída de la ley

El Gobierno busca responsables por el fracaso legislativo, apunta contra Sturzenegger y Bullrich, y minimiza los incidentes callejeros.



El oficialismo atravesó uno de sus peores momentos tras el retiro del capítulo de tierras de la llamada ley de propiedad privada y el posterior fracaso en sostener el resto del paquete legislativo. Lo que siguió fue una jornada cargada de tensión interna, búsqueda de culpables y una llamativa distancia entre la realidad y el relato oficial sobre lo que ocurrió en las calles. Desde la Casa Rosada aseguraban, horas antes de la votación, que la ley saldría sin modificaciones y que no habría incidentes en las inmediaciones del Congreso. Ninguna de las dos predicciones se cumplió. La sesión terminó de madrugada con un resultado adverso para el Gobierno, y en las calles se registraron enfrentamientos que dejaron un saldo de 12 detenidos y varios heridos, además de miles de manifestantes que no lograron llegar a la plaza por el uso de gases lacrimógenos, balas de goma y vallados. El foco de las críticas internas apuntó principalmente al ministro Federico Sturzenegger, a quien se acusó de haber impulsado una iniciativa demasiado amplia y sin medir las consecuencias políticas. En su entorno, sin embargo, rechazaron esos cuestionamientos y aseguraron que el área de desregulación seguirá trabajando con el mismo ritmo de siempre. La tensión entre Sturzenegger y Karina Milei no es nueva: ella lo señala por actuar de manera unilateral, mientras que el presidente lo respalda sin condiciones. También cayeron dardos sobre Patricia Bullrich. Desde sectores del Gobierno le reprocharon haberse mostrado excesivamente confiada en la mesa política antes del primer tropiezo legislativo. El episodio en torno a la senadora kirchnerista Anabel Fernández Sagasti, que había solicitado votar de manera remota desde Mendoza por un embarazo de alto riesgo, generó rispideces adicionales. La autorización que dio la vicepresidenta Victoria Villarruel fue recibida con enojo en el oficialismo, aunque el tema perdió relevancia cuando el Gobierno decidió abandonar el capítulo de tierras antes de que comenzara la sesión. Mientras todo esto ocurría, Javier Milei estaba en el exterior. Desde Ecuador, antes de viajar a Colombia, se limitó a republicar mensajes de apoyo a Sturzenegger y a Bullrich en sus redes sociales, sin mayores definiciones sobre la crisis política que atravesaba su espacio. El único mea culpa que se escuchó en la Casa Rosada fue sobre la estrategia comunicacional. Funcionarios reconocieron que dejaron que la oposición instalara la idea de que la ley implicaba entregar soberanía territorial, sin que el Gobierno lograra revertir esa percepción. Señalaron que la iniciativa en realidad reforzaba los controles al exigir autorización tanto de la Nación como de cada provincia, y que situaciones como la base china en el sur del país no hubieran sido posibles bajo ese marco legal. Lamentaron especialmente que figuras del mundo artístico y cultural hayan salido a cuestionar la norma sin, según su visión, conocer el contenido real. De cara al futuro, desde el entorno presidencial indicaron que el Gobierno no tiene previsto insistir con proyectos de desregulación en el corto plazo. Sturzenegger, en cambio, mantiene su postura y asegura que continuará adelante con su agenda.
   
     
 
 
 
 
 
 
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