viernes, 7 de agosto de 2026
 
     
Benegas Lynch, en la mira por su empresa de campos

Una senadora peronista pidió apartar al legislador libertario del debate sobre tierras por su vínculo con una firma que vende campos a extranjeros.



El senador nacional de La Libertad Avanza Joaquín Benegas Lynch quedó en el centro de una polémica luego de que la legisladora kirchnerista Juliana Di Tullio presentara una impugnación formal en su contra ante la Presidencia del Senado. El planteo apuntó a un presunto conflicto de intereses entre su rol como legislador y su participación en una empresa dedicada a la compra, venta y administración de propiedades rurales. El detonante fue la discusión en torno a un proyecto de ley sobre inviolabilidad de la propiedad privada que, en su capítulo III, contemplaba modificaciones al régimen de tenencia de tierras por parte de ciudadanos y entidades extranjeras. Trascendió que Benegas Lynch figura como socio gerente de Glocal Terra S.R.L., una firma con sede en Entre Ríos que administra campos y presta servicios de asesoramiento comercial, legal y financiero tanto a propietarios nacionales como a potenciales inversores del exterior. Sobre esa base, Di Tullio solicitó que el cuerpo legislativo obligara al senador a abstenerse de participar en el debate, firmar dictámenes y emitir su voto. La peronista argumentó que existía una colisión directa y evidente entre el interés público que Benegas Lynch debe representar como legislador y sus intereses económicos privados, ya que cualquier cambio normativo en materia de tierras podría impactar directamente en la facturación de su empresa. Para respaldar su posición, invocó el artículo 66 de la Constitución Nacional y varios artículos de la Ley de Ética en la Función Pública. La disputa escaló rápidamente. Lo que comenzó el miércoles con la presentación formal del pedido continuó con cruces en redes sociales y llegó al recinto el jueves, cuando Benegas Lynch planteó una cuestión de privilegio al inicio de la sesión. Di Tullio también ironizó públicamente al señalar que el legislador pretendía vender tierras argentinas a extranjeros y lo acusó de ser juez y parte, llegando a calificar su conducta como una traición a la patria. El propio senador salió a defenderse con firmeza. Negó que exista conflicto de intereses alguno y sostuvo que prácticamente toda la legislación que impulsa el oficialismo genera beneficios para el sector privado en general, y para el agro en particular. Mencionó como ejemplos la modernización laboral, el régimen de inversiones, la apertura de mercados para la carne y la regulación de maquinaria agrícola, rubros que también favorecen a su empresa. Respecto del capítulo que generó el conflicto, Benegas Lynch aclaró que el texto en cuestión prohibía la adquisición de tierras por parte de Estados extranjeros, pero al mismo tiempo habilitaba a propietarios argentinos a vender sus campos a inversores privados del exterior. Según su interpretación, eso estimularía las inversiones y la producción agropecuaria, lo cual beneficiaría al sector en su conjunto. Sin embargo, la discusión quedó en parte sin efecto: pocas horas después de que se presentara la impugnación, el Gobierno decidió retirar del proyecto el capítulo referido a la compra de tierras por extranjeros, ante la falta de respaldo de bloques aliados necesarios para garantizar su aprobación.
   
     
 
 
 
 
 
 
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