miércoles, 5 de agosto de 2026
 
     
Crisis con Brasil sacude al comercio bilateral

El retiro del embajador brasileño por los dichos de Milei contra Lula pone en alerta al sector empresario y amenaza el vínculo comercial.



La decisión del gobierno brasileño de retirar a su representante diplomático de Buenos Aires y reducir el vínculo entre ambos países a un nivel estrictamente comercial abrió un capítulo de tensión sin precedentes en la historia reciente de las relaciones argentino-brasileñas. El detonante fue una serie de declaraciones del presidente Javier Milei en las que llamó a su par Luiz Inácio Lula da Silva 'corrupto', 'ladrón' y 'basura socialista' en una entrevista televisiva. Brasilia interpretó los dichos como un agravio directo al jefe de Estado y respondió con la medida diplomática. El intercambio comercial entre ambos países es uno de los más relevantes de América del Sur. Según el último registro disponible, el flujo mensual bilateral alcanzó los USD 2.600 millones, con exportaciones argentinas por USD 1.285 millones e importaciones por USD 1.325 millones. El déficit, que en algún momento superó los USD 500 millones, se achicó hasta los USD 40 millones gracias al aumento de las ventas de energía argentina y una caída en la compra de vehículos brasileños. Estos números explican por qué el mundo de los negocios sigue de cerca la evolución del conflicto. Diego Guelar, diplomático con experiencia como embajador argentino en Brasil, Estados Unidos y China, relativizó el alcance de la crisis. Para él, se trata de un incidente grave pero manejable, en un vínculo que supera los doscientos años de historia y que ya sobrevivió momentos mucho más difíciles, incluyendo tensiones limítrofes y disputas por recursos estratégicos como la represa de Itaipú en los años setenta. Fue justamente en ese contexto que los entonces presidentes Raúl Alfonsín y José Sarney sentaron las bases de una integración que más tarde daría origen al Mercosur. Sin embargo, Guelar no minimizó el impacto práctico de la situación. Señaló que Argentina mantiene una dependencia estructural respecto de Brasil y que esa realidad no puede ignorarse a la hora de evaluar las consecuencias del conflicto. La ausencia de un embajador pleno complica las gestiones cotidianas, especialmente para las pequeñas y medianas empresas que no cuentan con recursos para sortear obstáculos burocráticos. El antecedente más cercano es el diferendo con España, desatado también por cruces verbales entre Milei y el presidente Pedro Sánchez. En ese caso, Argentina estuvo cinco meses sin embajador español, y fue la presión del sector privado la que contribuyó a destrabar la situación. Muchos en el mundo empresario esperan que algo similar ocurra ahora con Brasil. Sobre el rol de la diplomacia profesional, Guelar fue categórico: el canciller ejecuta, pero quien define el rumbo de la política exterior es el presidente. En un sistema de poder ejecutivo unipersonal como el argentino, las declaraciones del jefe de Estado tienen peso institucional directo, más allá de que algunos funcionarios prefieran separar las diferencias ideológicas de los vínculos formales entre países. El exembajador estimó que la situación podría normalizarse tras el ciclo electoral en Brasil, y que el modelo de resolución del conflicto con España podría servir de referencia. La relación bilateral, por su profundidad histórica y su peso económico, tiene incentivos suficientes para recuperarse, aunque el camino de regreso dependerá en gran medida de las decisiones que tome el propio Milei.
   
     
 
 
 
 
 
 
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