martes, 25 de agosto de 2026
 
     
Argentina no responderá la crisis con Brasil

El canciller Quirno descartó represalias diplomáticas tras el retiro del embajador brasileño y afirmó que las diferencias son ideológicas.



La relación entre Argentina y Brasil atraviesa su momento más crítico en muchos años. La decisión del gobierno de Lula da Silva de retirar a su embajador de Buenos Aires y reducir al mínimo el vínculo diplomático entre ambos países encendió todas las alarmas, aunque desde la Casa Rosada decidieron no responder con una medida equivalente. La chispa que detonó la crisis fue la reiteración de insultos por parte del presidente Javier Milei hacia el mandatario brasileño. El canciller Pablo Quirno encabezó esta mañana una conferencia en la Casa Rosada donde dejó en claro la postura oficial: Argentina no va a escalar el conflicto al terreno diplomático. "Para pelearse hacen falta dos", sintetizó el ministro, quien subrayó que las declaraciones de Milei forman parte de un debate ideológico y no deben interpretarse como una agresión de Estado a Estado. "Argentina decidió no llevar esto a una instancia diplomática", sostuvo con firmeza. Quirno lamentó lo que calificó como una decisión unilateral de Brasil y aclaró que el gobierno argentino mantiene la disposición al diálogo. "De nuestra parte no va a haber ninguna acción de respuesta", garantizó. Desde el entorno presidencial también aclararon que, pese a la ausencia de contacto formal reciente, el vínculo con Brasilia se preservará en los canales posibles, reconociendo que existen intereses compartidos aunque las diferencias políticas e ideológicas sean profundas. El gobierno de Lula confirmó que el embajador Julio Bitelli no retornará a Buenos Aires por tiempo indeterminado. En Brasil, el calendario político juega un rol central: las elecciones presidenciales arrancan el 4 de octubre con una primera vuelta, y se anticipa que la definición llegará en una segunda vuelta prevista para noviembre. Desde el entorno de Lula consideran que, al menos hasta entonces, la tensión con el gobierno de Milei difícilmente se descomprima. Quirno fue directo al señalar que el fondo del conflicto es ideológico. Afirmó que el gobierno argentino celebra el giro de varios países de la región hacia posiciones más afines a las propias y expresó expectativas de que algo similar ocurra en Brasil. El respaldo al candidato del Partido Liberal, Flavio Bolsonaro, es explícito desde Buenos Aires, aunque las encuestas actuales siguen mostrando a Lula como favorito, si bien con una ventaja que se viene achicando. El canciller también salió al cruce de quienes cuestionan la forma en que Argentina maneja sus diferencias con Brasil y recordó episodios anteriores que, a su entender, muestran una asimetría en el trato. Señaló que Buenos Aires recibió apenas cinco días de aviso antes de que Brasil retirara su representación diplomática en Venezuela, en un momento en que ciudadanos argentinos, entre ellos presos políticos, corrían riesgo de vida. Según Quirno, esa decisión fue consecuencia directa de una fotografía que Lula publicó junto al presidente venezolano Nicolás Maduro. "Yo creo que eso es un hecho mucho más grave que cualquier cosa que haya pasado hasta ese momento", enfatizó. Asimismo, el ministro recordó que Lula visitó a Cristina Fernández de Kirchner durante su prisión domiciliaria en el período previo a las elecciones argentinas del año pasado. Aclaró que en aquella ocasión el gobierno argentino no presentó ningún reclamo formal por intromisión en asuntos internos, lo que, a su criterio, refleja una actitud consistente de no elevar las rispideces políticas al plano de las relaciones formales entre Estados.
   
     
 
 
 
 
 
 
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