martes, 4 de agosto de 2026
 
     
Macri apuesta a un electorado entre Milei y el kirchnerismo

El expresidente impulsa a Lacunza como carta presidencial del PRO para 2027, convencido de que hay votantes sin representación clara.



La confirmación de Hernán Lacunza como posible candidato presidencial del PRO para 2027 no fue una decisión improvisada ni un movimiento aislado. Responde a una estrategia que Mauricio Macri viene construyendo junto a un sector del partido, basada en una hipótesis política concreta: existe un segmento de votantes que quedó políticamente huérfano tras la llegada de Javier Milei al poder y que podría convertirse en la base sobre la cual el macrismo reconstruya una alternativa propia de cara al próximo ciclo electoral. Esa lectura comenzó a tomar forma hace más de dos meses, en una serie de reuniones reservadas entre Macri y quien fue su último ministro de Economía. Con el tiempo, esas conversaciones se fueron ampliando y terminaron incluyendo a figuras de máxima confianza del expresidente, como Fernando De Andreis, María Eugenia Vidal, Humberto Schiavoni y Gabriela Michetti, entre otros referentes históricos del partido. Lo llamativo es que el punto de partida no fue electoral sino económico. Durante semanas, Macri y Lacunza analizaron la evolución de la actividad, el empleo, la construcción, el consumo y la inversión. La conclusión a la que llegaron no fue que el rumbo del gobierno de Milei estuviera equivocado. Al contrario: coincidieron en que el equilibrio fiscal, la desregulación y la estabilidad monetaria son pilares que deben sostenerse. Sin embargo, identificaron una preocupación distinta: el modelo económico requeriría, según ellos, una segunda etapa capaz de impulsar el crecimiento, generar empleo y atender a los sectores que aún no lograron recuperarse. Esa reflexión económica derivó naturalmente en una discusión política sobre quién podría encarnar esa visión dentro del sistema. La hipótesis que articula toda la estrategia parte de una lectura de las encuestas que ese sector del PRO considera cada vez más evidente. Sostienen que se está consolidando un perfil de votante que apoya gran parte de las reformas del actual gobierno, rechaza cualquier retorno del kirchnerismo, pero no termina de identificarse con el estilo político del Presidente ni con algunos aspectos de la implementación de su programa. Se trataría, en su diagnóstico, de un electorado de raíz predominantemente macrista, con una vocación más institucional y republicana, que valora la austeridad fiscal y la estabilidad pero que reclama otra manera de ejercer el poder. Fue esa combinación de análisis económico y diagnóstico electoral la que llevó a Macri a impulsar la idea de mantener abierta la discusión presidencial dentro del partido y alentar la disposición de Lacunza a representar al PRO si esa termina siendo la hoja de ruta elegida. La construcción fue consensuada con los dirigentes mencionados, quienes comparten la convicción de que el PRO no puede resignar anticipadamente una candidatura propia ni reducir su estrategia únicamente a funcionar como muro de contención frente al kirchnerismo. Sin embargo, la jugada no es vista con los mismos ojos en todo el partido. Hay otro sector del PRO, más vinculado a dirigentes con experiencia de gestión en distintos distritos del país, que prioriza la construcción de un entendimiento con La Libertad Avanza antes que abrir un frente de competencia con el oficialismo. Para esa corriente interna, confrontar con Milei puede resultar costoso electoralmente y pone en riesgo acuerdos que ya están en marcha o en negociación en distintos territorios. La aparición pública de Lacunza no inauguró este debate dentro del PRO. Simplemente lo sacó a la superficie y lo volvió imposible de ignorar. Lo que hasta entonces era una discusión de dirigentes en reserva pasó a ser una tensión visible que el partido deberá resolver antes de que el calendario electoral comience a presionar con más fuerza.
   
     
 
 
 
 
 
 
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