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| martes, 25 de agosto de 2026 |
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Tierras: suben el tope extranjero al 25%
El oficialismo abandonó la idea de eliminar todo límite y negoció ampliar del 15% al 25% el suelo que pueden comprar capitales foráneos.
El bloque oficialista sigue ajustando el proyecto de ley de tierras con el objetivo de conseguir los apoyos suficientes para lograr su aprobación en el Senado. La iniciativa ya acumuló cinco fracasos en el recinto y, tras al menos 17 versiones distintas del texto, los libertarios creen haber encontrado finalmente una salida viable.
La modificación más relevante de la última negociación tiene que ver con el porcentaje de territorio nacional que puede ser adquirido por inversores o empresas de origen extranjero. La propuesta original del ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, apuntaba a eliminar por completo cualquier restricción a la compra de tierras rurales por parte de capitales foráneos. Sin embargo, esa postura quedó completamente descartada después de meses de intentos fallidos y resistencia política.
Lo que el bloque libertario envió a sus aliados como texto de consenso establece que queda prohibida la adquisición de tierras rurales por personas físicas o jurídicas de nacionalidad extranjera cuando supere el 25% del territorio de cada provincia. Esto implica una suba de diez puntos porcentuales respecto del límite del 15% que fija la legislación vigente, pero está muy lejos de la desregulación total que impulsaba originalmente el Ejecutivo.
La senadora Patricia Bullrich convocó a una conferencia de prensa para esta tarde, donde explicará los detalles del texto que planea llevar al recinto el jueves. Por la mañana se realizó una reunión virtual con los integrantes del bloque para alinear el mensaje político y definir quiénes participarán de la presentación pública, entre ellos Nadia Márquez y Agustín Coto.
Sin embargo, la oposición interna al proyecto no cede fácilmente. Senadores que recibieron llamados durante el fin de semana aseguran que la situación sigue siendo confusa porque el texto cambió tantas veces que resulta difícil saber qué quedó en pie y qué fue eliminado. Algunos directamente afirman que el oficialismo todavía no tiene los votos asegurados.
Hasta el fin de semana, los cálculos propios del bloque indicaban que podían reunir como máximo 34 votos favorables. Con los últimos cambios, aspiran a alcanzar los 36 necesarios para obtener la media sanción. Cada voto cuenta y eso explica la intensidad de las negociaciones.
Otro factor que el oficialismo logró neutralizar es el llamado riesgo Villarruel. La vicepresidenta ya había manifestado públicamente su rechazo al proyecto de Sturzenegger y, dado que le corresponde desempatar en caso de igualdad en el Senado, su postura representaba una amenaza concreta. Con los votos suficientes, ese escenario quedaría descartado.
El apuro de Bullrich por cerrar este tema también responde a una lógica política más amplia: el oficialismo necesita liberar agenda legislativa para avanzar en otras prioridades del Ejecutivo, como la reforma política. Los proyectos desreguladores generan desgaste interno y obligan a negociar favores que luego se necesitan para otros fines. Aun así, como cuentan con el respaldo directo de Javier Milei, el bloque no tiene margen para abandonarlos.
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