lunes, 3 de agosto de 2026
 
     
Milei: "Lula es un ladrón y corrupto"

El mandatario argentino insistió en sus críticas al presidente brasileño y sostuvo que su liberación se debió a un vicio procesal.



Javier Milei volvió a cargar con dureza contra Luiz Inácio Lula da Silva y profundizó sus cuestionamientos al mandatario brasileño durante una entrevista televisiva. El presidente argentino fue categórico: afirmó que Lula es corrupto, que estuvo efectivamente preso y que recuperó su libertad no porque la Justicia lo haya declarado inocente, sino porque se detectó una irregularidad de carácter procesal en las causas que lo involucraban. Milei justificó sus dichos señalando que llamar ladrón a alguien que robó es mucho menos grave que el acto de robar en sí mismo. También aclaró que sus declaraciones fueron espontáneas y las enmarcó en su rol como defensor de las ideas de la libertad frente al avance del socialismo en la región. "Cuando arranqué en 2021, había un solo país con ese perfil ideológico. Hoy el mapa cambió", dijo en esa línea. El mandatario también se quejó de lo que considera un doble estándar: según su visión, los insultos que él recibe de parte de líderes como Lula, Gustavo Petro, Evo Morales, Rafael Correa o Pedro Sánchez son tolerados, pero cuando él responde con lo que define como verdades, la reacción es de escándalo. "Ellos acusan con mentiras y yo respondo con hechos", sostuvo. Cuando Milei habla de una "falla en el procedimiento", se refiere a una historia judicial de enorme complejidad. Todo gira en torno a la Operación Lava Jato, la investigación anticorrupción más grande que tuvo Brasil en su historia. En ese marco, Lula fue condenado en dos oportunidades por corrupción y lavado de dinero. La primera sentencia, en 2017, fue de nueve años y medio de prisión por un caso vinculado a un departamento en Guarujá. La segunda, en 2019, lo condenó a doce años en una causa similar. Llegó a pasar 580 días detenido, entre 2018 y 2019. Sin embargo, en marzo de 2021 un juez de la Corte Suprema brasileña anuló todas esas condenas, pero no porque hubiera considerado que Lula era inocente, sino porque determinó que el tribunal de Curitiba, en el estado de Paraná, no tenía competencia para juzgarlo. El argumento fue que los delitos imputados no guardaban relación directa con ese distrito y que, dado que Lula era presidente en el momento de los hechos y residía en Brasilia, la causa debía tramitarse ante un tribunal federal de la capital. En abril de ese mismo año, la Corte Suprema en pleno ratificó esa decisión por ocho votos contra tres. Las causas quedaron sin efecto y debieron comenzar desde cero en otra jurisdicción. Posteriormente, el máximo tribunal brasileño fue aún más lejos y declaró nulas todas las pruebas reunidas durante la Operación Lava Jato, al considerar que habían sido obtenidas de manera irregular. Este nuevo capítulo de las declaraciones de Milei se produce pocos días después de su viaje a San Pablo, donde estuvo acompañado por la secretaria general de la Presidencia, el canciller y el cónsul argentino en esa ciudad. La delegación participó de la convención del Partido Liberal, en la que Flavio Bolsonaro fue ungido candidato presidencial para las elecciones previstas para el 4 de octubre. El gesto de Milei fue leído como un respaldo explícito al sector bolsonarista, lo que tensó aún más el ya deteriorado vínculo diplomático con el gobierno de Lula.
   
     
 
 
 
 
 
 
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