domingo, 2 de agosto de 2026
 
     
LLA y Córdoba: dudas sobre la estrategia

La búsqueda de la reelección de Milei generó sospechas sobre un posible pacto entre la Casa Rosada y el gobernador Llaryora.



La definición del Gobierno nacional de apostar todo a la reelección de Javier Milei en 2027 reorganizó el esquema de alianzas políticas en todo el país. Las gestiones que lleva adelante Diego Santilli con distintos gobernadores provinciales y la suspensión de las elecciones primarias son parte de esa estrategia. Sin embargo, ese reordenamiento generó inquietud en sectores de la oposición cordobesa, que empezaron a preguntarse si La Libertad Avanza realmente tiene intenciones de pelear fuerte por la gobernación provincial o si, en cambio, prefiere un acuerdo con Martín Llaryora. La hipótesis que circula entre algunos dirigentes es que el gobernador cordobés podría asumir el rol de fragmentar el voto peronista a nivel nacional, debilitando las chances de Axel Kicillof o de quien encabece ese espacio, a cambio de que la Casa Rosada no presente una lista competitiva en Córdoba y le garantice así otro mandato al peronismo local. Como posible aliado de Llaryora en esa jugada aparece el nombre de Sergio Uñac. Lo concreto es que en el entorno presidencial manejan encuestas que ubican a La Libertad Avanza con posibilidades reales de ganar la provincia. Después de casi tres décadas de gestión del mismo espacio político, el hartazgo social sería significativo. En 2023, la oposición unificada bajo la candidatura de Luis Juez estuvo muy cerca de vencer a Llaryora, quien fue impulsado como sucesor por Juan Schiaretti. Hoy la situación interna del espacio opositor es más compleja. Gabriel Bornoroni es el referente libertario en la provincia, pero aún no tiene confirmación para encabezar la lista. Juez también aspira a ese lugar, al igual que el dirigente radical Rodrigo de Loredo. La falta de acuerdo entre estos tres nombres es uno de los principales problemas que enfrenta la coalición opositora de cara a las próximas elecciones. El encuentro entre Santilli y Manuel Calvo, jefe de Gabinete provincial, avivó las sospechas. Aunque oficialmente la reunión giró en torno a cuestiones administrativas como pagos pendientes del Consenso Fiscal, la situación de la Caja de Jubilaciones y la posible transferencia de la Ruta 19 para encarar obras de infraestructura, sectores opositores interpretaron ese contacto como una señal de entendimiento político entre ambas administraciones. Desde el espacio libertario desmienten con fuerza la versión del pacto. Sostienen que Santilli también recibió a Bornoroni, que el Banco Nación se reunió con intendentes aliados y que la intención es ganar la provincia. También advierten que si Llaryora decide adelantar su elección para abril o junio, eso podría jugarle en contra al oficialismo en octubre, cuando Milei buscará su reelección. Córdoba tiene un peso electoral clave: es una de las provincias con mayor rechazo al kirchnerismo, fue determinante en el triunfo de Mauricio Macri en 2015 y figura entre las que mejor miden para el espacio libertario en las encuestas actuales. Por eso, pintarla de violeta es una prioridad declarada para el Gobierno. El desafío más urgente para la oposición sigue siendo, sin embargo, resolver su interna. Juez acumula tres derrotas pero insiste en que sus números lo avalan para seguir. Bornoroni tiene el respaldo del poder central pero poco reconocimiento entre la ciudadanía. Y De Loredo suma desde el radicalismo. Ninguno parece dispuesto a ceder, y esa fragmentación es, históricamente, el mayor obstáculo para que la alternancia finalmente ocurra en Córdoba.
   
     
 
 
 
 
 
 
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