sábado, 1 de agosto de 2026
 
     
El PJ sigue roto: Kicillof evita la foto con Máximo

El gobernador riojano intentó reunir a las facciones enfrentadas del peronismo, pero el bonaerense rechazó el encuentro y Máximo lo criticó en público.



El peronismo sigue sin poder resolver su fractura interna más profunda. Mientras no exista un acuerdo entre Axel Kicillof y Cristina Kirchner sobre cómo se posicionará cada uno de cara a las elecciones del año próximo, cualquier intento de mostrar unidad será apenas un gesto vacío. Hoy la división es un hecho concreto, y ninguna convocatoria ni acto político puede disimularla. Sin embargo, hay dirigentes que insisten en acercar posiciones y evitar que la fragmentación se consolide. En ese contexto, las elecciones primarias aparecen como una salida posible, aunque no garantizan ningún tipo de cohesión real. Por otro lado, los acuerdos entre cúpulas quedaron desprestigiados tras el estrepitoso fracaso del Frente de Todos en el gobierno, y nadie quiere volver a ese esquema. El gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, organizó un acto para conmemorar el cincuentenario del asesinato del sacerdote Enrique Angelelli. El encuentro tenía una intención política clara: funcionar como punto de partida para la reunificación del movimiento peronista, con Quintela como eje articulador entre los distintos sectores. Pero lo que ocurrió en esa jornada dejó en evidencia que el camino hacia cualquier tipo de acuerdo es largo y complicado. Conocido como el 'Gitano', Quintela invitó tanto a Kicillof como a Máximo Kirchner para que compartieran el escenario. La idea era mostrar una imagen de reconciliación que sirviera como punto de partida. Sin embargo, el intento fracasó, tal como había ocurrido semanas antes con una iniciativa similar impulsada por la intendenta de Moreno. No hubo forma de lograr que ambos dirigentes coincidieran en el mismo lugar. Máximo confirmó su presencia mientras que Kicillof comunicó que no podría asistir por compromisos previos en su agenda. Fue una explicación considerada y sin rispideces, acorde a la relación que mantiene con el riojano, quien además atravesó durante 2024 un conflicto con los Kirchner por la conducción del Partido Justicialista a nivel nacional. Pero detrás de esa excusa formal hay una posición política muy clara: el gobernador bonaerense no quiere quedar atrapado en lo que percibe como una fotografía de unidad artificial. Desde su entorno lo explicaron sin rodeos: la unidad no se construye con imágenes, sino con contenido político real. Sostienen que hay sectores que no están dispuestos a ese debate de fondo, y que repetir la fórmula de 2023, cuando la coalición estaba quebrada pero igual se presentó unida hacia afuera, sería un error que no se puede volver a cometer. Esa estrategia no alcanzó para ganar y terminó legitimando el triunfo de Javier Milei. En el equipo de Kicillof advierten que la convocatoria riojana se parece demasiado a un acuerdo de cúpulas disfrazado de unidad. Por eso impulsan una lógica diferente: que cada sector construya su propio armado político, compita en las primarias de 2027 y que sea el voto de la ciudadanía el que defina las candidaturas. El gobernador no quiere que nadie le marque los tiempos ni le condicione sus apariciones públicas. Mientras tanto, Máximo Kirchner aprovechó un acto sindical para disparar directamente contra Kicillof. Al tomar la palabra, recordó que el gobernador bonaerense había evaluado competir contra Cristina por la conducción del PJ Nacional y subrayó que, cuando ella estuvo en libertad, fue a discutir con ella, pero que al momento de su detención fue de los primeros en visitarla y ponerse a disposición. El mensaje apuntó a instalar una contradicción en la figura del bonaerense y a marcar posición frente a la interna que todavía no tiene resolución.
   
     
 
 
 
 
 
 
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