sábado, 1 de agosto de 2026
 
     
El PJ otra vez fracasa en su intento de unidad

Quintela intentó juntar a Kicillof y Máximo Kirchner en La Rioja, pero el gobernador bonaerense rechazó lo que considera una foto armada.



El peronismo vuelve a tropezar con la misma piedra. Cualquier intento de reconciliación interna tiene un techo muy claro: mientras Axel Kicillof y Cristina Kirchner no definan cómo van a moverse de cara a 2025, todo lo demás serán gestos vacíos. La fractura entre las dos grandes corrientes del kirchnerismo es profunda y ningún acto ni convocatoria alcanza para disimularla. Dentro de ese escenario de división, hay dirigentes que insisten en tender puentes. Las PASO aparecen como una salida posible, aunque tampoco garantizan la paz interna. Lo que nadie quiere repetir es la experiencia del acuerdo de cúpulas que caracterizó al Frente de Todos, una coalición que llegó a las elecciones de 2023 completamente quebrada por dentro y que, a pesar de eso, le dio pelea a Javier Milei hasta el final. El gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, conocido como el Gitano, organizó un acto para recordar los cincuenta años del asesinato del sacerdote Enrique Angelelli. El evento tenía una intención política clara: convertirse en una demostración de unidad peronista, con Quintela como figura articuladora entre los distintos sectores. Para eso, invitó tanto a Kicillof como a Máximo Kirchner, con la esperanza de mostrarlos juntos como señal de un punto de partida común. El resultado fue el opuesto al buscado. Kirchner confirmó su asistencia, mientras que Kicillof avisó que no iba a concurrir, alegando compromisos previos en su agenda. La explicación fue cordial, ya que el gobernador bonaerense mantiene una relación personal razonable con Quintela, pero las razones de fondo son más contundentes. Kicillof no quiere quedar atrapado en lo que su entorno describe como una foto de unidad ficticia, sin contenido real detrás. Desde la provincia de Buenos Aires son categóricos al respecto. Sostienen que la unidad no se construye con imágenes ni con acuerdos entre dirigentes encerrados en una habitación, sino con un proyecto político genuino que sea validado por la ciudadanía en las urnas. En ese sentido, en el círculo más cercano al gobernador bonaerense repiten que la competencia interna es la mejor herramienta, y que cada sector debe trabajar su propio armado hasta que llegue el momento de definir candidaturas en 2027. Forzar una reconciliación cuando los vínculos están deteriorados, advierten, sería repetir los errores del pasado. Mientras tanto, Máximo Kirchner no dejó pasar la oportunidad para marcar diferencias con Kicillof. En un acto realizado en un sindicato, el líder de La Cámpora apuntó directamente contra el gobernador bonaerense desde el inicio de su discurso. Mencionó que estaba acompañado por un dirigente que en algún momento había pensado en competir contra Cristina Kirchner por la conducción del Partido Justicialista a nivel nacional, aunque reconoció que ese mismo dirigente fue a visitarla cuando fue encarcelada y se puso a disposición del espacio. El mensaje fue una mezcla de crítica velada y reconocimiento condicionado, típica del lenguaje político del kirchnerismo duro. Kirchner considera que Kicillof tomó decisiones que lo alejaron del núcleo central del movimiento, y no pierde ocasión para recordárselo públicamente. El gobernador bonaerense, por su parte, prefiere no responder y continuar con su propia hoja de ruta, sin dejarse marcar los tiempos por otros actores del espacio. La interna peronista sigue sin resolución a la vista.
   
     
 
 
 
 
 
 
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