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| martes, 25 de agosto de 2026 |
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Renuncias en blanco: el pacto secreto de Misiones
Quienes querían ser legisladores en Misiones debían firmar su dimisión sin fecha como condición para integrar las listas oficiales.
En la provincia de Misiones, acceder a una banca legislativa tenía un precio oculto: firmar una renuncia sin fecha antes de asumir el cargo. Ese documento, guardado en manos de un hombre de confianza del histórico caudillo Carlos Rovira, podía activarse en cualquier momento. La reciente fractura entre Rovira y el gobernador Hugo Passalacqua sacó a la luz este mecanismo de control político que durante años funcionó en las sombras.
Dos fuentes que formaron parte del círculo íntimo de Rovira confirmaron la existencia de esta práctica. Según relataron, cualquier candidato que quisiera integrar las listas oficiales para la Legislatura provincial debía firmar previamente una nota de renuncia a su banca. No era una sugerencia ni una formalidad: era una condición innegociable. La ausencia de fecha en el documento lo convertía en una espada de Damocles permanente sobre cada legislador.
Ambas fuentes coincidieron en que esta metodología no es reciente. Se viene aplicando desde hace décadas, incluso antes de que Rovira consolidara su poder en la provincia. Uno de los testimonios agregó que también existen actas en blanco firmadas por dirigentes de segunda y tercera línea partidaria, lo que sugiere que el mecanismo alcanzaba a distintos niveles de la estructura política.
El paralelismo histórico es inevitable. Esta forma de sometimiento recuerda a los contratos que debían firmar los llamados mensú, los trabajadores de los yerbatales de principios del siglo XX, documentos que los ataban a una situación de dependencia casi servil. Un vínculo de vasallaje disfrazado de formalidad administrativa.
Los papeles firmados quedaban custodiados por una persona de extrema confianza de Rovira, alguien que aún hoy ocupa un rol institucional relevante dentro de la Legislatura provincial. Esa custodia era, en sí misma, parte del poder.
El sistema era un secreto conocido por todos pero que nadie se animaba a mencionar en voz alta. La crisis desatada por la ruptura dentro del Frente Renovador de la Concordia cambió eso. Según trascendió, en una reunión reciente, alguien vinculado al rovirismo advirtió a ciertos legisladores que dudaban en respaldar al gobernador que Rovira podía activar las renuncias y dejarlos sin sus bancas. Rovira es diputado provincial y, a través de Sebastián Macías, controla la presidencia del cuerpo legislativo.
Nadie admite públicamente que ese encuentro existió, ni quiénes participaron. Sin embargo, sus consecuencias fueron concretas e inmediatas. El rumor generó pánico entre los legisladores alineados con Passalacqua, quienes decidieron tomar la iniciativa. Un grupo de 14 representantes que conformarán un nuevo bloque afín al gobernador desde mediados de agosto presentó una nota formal ante Macías dejando en claro que no tenían intención de renunciar a sus bancas y que cumplirían sus mandatos hasta el final. El escrito fue presentado por el legislador Juan Szychowski y llevaba la firma de otros 12 colegas.
Detrás de este movimiento preventivo asoma un antecedente concreto. El caso de Elsa Pety Garayo, legisladora que en 2004, durante el primer mandato de Rovira al frente del Ejecutivo provincial, vivió en carne propia las consecuencias de este sistema, opera como advertencia y como memoria viva de hasta dónde puede llegar el mecanismo cuando se decide accionarlo.
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